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Unos presupuestos de liquidación> Por Alfonso González Jerez

Qué presupuestos generales se pueden hacer con 575 millones de euros menos? Unos presupuestos de liquidación. Unos presupuestos para echar el cierre. Y lo más asombroso -vamos a llamarlo así- es la fúnebre tranquilidad con el que se anuncian. A mí me habían contado -quizás sea un error de interpretación- que este era un Gobierno integrado por nacionalistas y socialistas, pero se está dedicando a cortar y recortar sin ningún criterio político operativo. Ninguno. Se corta y se recorta -bajo el despiadado estrangulamiento de las restricciones del Gobierno central en inversiones y transferencias- como lo haría una oficial de corte y confección. Como lo haría, en definitiva, un grupo de tecnócratas avisados que cumplen escrupulosamente con la escuadra y el cartabón, con las sumas y restas, con el quita y pon aritmético, y ya está. Las élites políticas del país siguen aplicando los ritmos, ritos y retóricas del pasado sin reparar en los vientos que pueden llevársela por los aires en muy poco tiempo. Insisten en sus palabras gastadas, en sus rituales apolillados y en sus anacrónicos códigos de representación mientras la sociedad se desploma, la miseria crece y el sistema político e institucional cruje como un barco a punto de irse a pique.

Me causa menos pasmo el discurso ñoño y extemporáneo del presidente del Gobierno autonómico sobre los pajaritos que el prodigioso hecho de que el jefe del Ejecutivo -y una docena larga de autoridades- tenga hueco en su agenda y pierda más de una hora para asistir al XIX Concurso Internacional de Canarios de Postura y lanzar las babas congratulatorias de rigor. Hombre, que ya está bien de chorradas. Ya está bien. Ni una sola medida extraordinaria se le ocurre al equipo de talentosos burócratas de la Consejería de Economía y Hacienda: lo suyo es troquelar miserias. Ya nadie recuerda la comisión de estudio creada para presentar una reforma de la administración autonómica: se rumorea que presentó varios informes -informes que, por supuesto, no han sido divulgados- y que dichos papelotes reposan en alguna gaveta de imposible localización. Nada de recortes salariales. Cuando se pide rescate al Fondo de Liquidez Autonómico se mimetiza el lenguaje del Gobierno de Mariano Rajoy respecto a Europa y se afirma que se trata, simplemente, de acudir a una línea de crédito en condiciones ventajosas y sin contrapartida alguna. Pero, sobre todo, nada de sinceridad y transparencia, porque se continúa con la cantinflesca cantinela de salvaguardar los “servicios públicos esenciales” cuando, simple y llanamente, el Gobierno puede enfrentarse a problemas graves para pagar las nóminas de la administración autonómica en el primer trimestre del próximo año mientras sectores estratégicos para el desarrollo social y económico del Archipiélago (la enseñanza, los programas de investigación y desarrollo, los planes de empleo, las ayudas a las pymes, los transportes, la sanidad) quedan presupuestariamente a la intemperie.

Nada de aprovechar con talento e imaginación los mecanismos del REF o la posición geoestratégica de Canarias para las inversiones y proyectos empresariales que bullen en el África occidental o articular y emprender una auténtica política portuaria. Iniciativas y medidas que debieron ser estudiadas e impulsadas, al menos, durante el último lustro, como una suerte de programa anticíclico para una economía patologizada como la nuestra: que alguien explique cómo igualando en 2011 el récord histórico de turistas ni se crea empleo neto ni despega el PIB ni dejan de aumentar las diferencias de renta. Ni una miserable reflexión macroeconómica, ni hablar de escenarios de futuro o estrategias alternativas.

Y detrás de este ejemplo de inacción y resignación no hay otra cosa que miedo. Miedo engarrotado a asumir cualquier coste político y electoral. Y querer creer (no se trata de creer ya) que bastará con esperar con que escampará en un par de años y con señalar una y otra vez al Gobierno conservador de Madrid como responsable de un interminable y cada vez más pavoroso apocalipsis.