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Las Verónicas busca reinventarse

El centro comercial Las Verónicas fue una de las zonas de ocio más importantes de Europa. | N. D.

NICOLÁS DORTA | Arona

Amanece un día más en Las Verónicas. Todo lo que estaba vivo por la noche ahora duerme. El resto de locales abren sus puertas. Mientras, los proveedores cargan y descargan mercancía. Todo parece un ciclo inacabable. Pequeños bares de desayuno inglés, un kebab, un 24 horas, una local de souvenirs, un estudio de tatuajes, dibujan parte del frente de Las Verónicas 1, 2 y 3. De cara al mar están los restaurantes, algunos nuevos, locales vistosos donde tomarse el aperitivo, un plato italiano, carne, pescado, cualquier licor. Múltiples opciones en un lugar que cobra vida, si es que algún día la perdió.

Frente a Las Verónicas está Mc Donald’s, Maya y un fragmento de la avenida Rafael Puig. Forman parte de este entorno. La gente cruza la calle y en segundos está en el otro lado: en la que fue la zona de ocio más importante de Europa; cuando el ocio era otra cosa, ahora ese concepto ha cambiado. Ya no sólo la noche importa.

En la esquina de este centro comercial, en el último local justo frente al puente de Troya, se ha levantado Papagayo, un beach club que resume una nueva filosofía del disfrute, otra actitud. Es un lugar abierto, con el blanco como color predominante. Sin cargar demasiado el espacio. La música invita a quedarse un buen rato. Hay varias barras donde se puede beber un cóctel, tomar una tarta o cualquier otro deseo repentino. Las botellas de champan se exponen visibles, un mostrador con variedades de ginebra y de vodka. En Papagayo se puede comer o beber casi a cualquier hora del día y por la noche disfrutar del pub, sin llegar a ser discoteca. Recuerda a otros similares de Marbella e Ibiza. Los clientes se sientan casi a pie de playa, en amplios sofás, escuchando el mar y viendo al sol despedirse por La Gomera.

Ganar en calidad
“Ahora me vienen cincuenta personas que están rodando la película Fast and Furious” (en la nueva autopista en Adeje), explican sus propietarios. Cuatro euros un café solo y una menta poleo a poco más de veinte metros de la orilla. Un precio “asequible” teniendo en cuenta el ambiente, para el tipo de cliente que se quiere adquirir, lejos de la jarra de cerveza a un euro de un local cercano.

“Queremos evitar ese tipo de publicidad, la bebida tan barata, porque lo que conseguimos es poco beneficio y que el turista se emborrache y cree problemas”.

“Eso no es lo que pensamos para la nueva imagen de Las Verónicas, y creo que poco a poco se va siendo consciente de ello”, comenta Víctor Sánchez, presidente de Asociación de Empresarios y Comerciantes de Playa de Las Américas y Costa Adeje (Aepaca).

Sánchez está siempre pendiente de crear cohesión entre los empresarios de esta zona para “sacar esto adelante”, aclara. Hay sitio para todo tipo de negocio, pero “que esté bien hecho”, comenta. Los comerciantes, a su juicio, están cansados de que a esta zona se le haya dando esa mala fama que mermó durante unos años su economía.

Nuevos negocios
Justo al lado del Papagayo está el Coco Beach, un ejemplo de un concepto moderno y adaptado a los tiempos, donde también se venden cócteles y mojitos, con buen ambiente. Los turistas suelen ir al atardecer, para ver la puesta de sol. También hay restaurantes donde se puede pedir a la carta y en general “se respira movimiento”, explica Sánchez.
Uno de ellos es el Imperium, de un inversor ruso. Su nombre lo deja bien claro en la parte superior de recinto, en letras rusas incluso. Este es el resultado del auge del turismo y el residente ruso, enamorado de Tenerife y que encuentra en este restaurante-club, bien acondicionado, un espacio de encuentro.

Seguridad y venta ambulante
De derribar Verónicas nada, como en su día se dijo por parte del Ayuntamiento de Arona. “Esto tiene su historia y hay que darle la oportunidad a que resurja, lo demás es un disparate”, dice Aepaca, que la forman unos ochenta comerciantes y empresarios de Adeje y de Arona. “Lo que tenemos que hacer es reflotar Las Verónicas entre todos y para eso trabajamos”, añadió. Los empresarios tienen ganas de renovar, de momento son pocos los que lo están haciendo y tenemos que crear unión, pero para innovar es necesario mejorar y una limpieza de la zona”, explica Sánchez. Se refiere a la seguridad policial a determinadas horas y la venta ambulante, un problema que ya parece crónico y de difícil solución. “Nos perjudica y no gusta al turista”. También los relaciones públicas “siguen haciendo daño”, subraya. “Hay una sensación de inseguridad, que la policía no está como debe y se están permitiendo estas actividades que nos perjudican, esto tiene que desaparecer”, añade el empresario. Según Sánchez, “se están haciendo inversiones fuertes y se ha apostado por seguir adelante pero hay cosas que no van de la mano. La otra cara de la moneda son las restaurantes 24 horas que venden bebidas alcohólicas, las tiendas de souvenirs y la cartelería, queremos que cambien, crear una imagen más homogénea”, explica.

Sin duda la avenida Rafael Puig ha cambiado y favorecido a que los comercios regeneren sus locales. Desde el puente de Troya a Los Cristianos igualmente, los paseos están restaurados, con nuevo material, diseñados para estar en conexión con el mar y el paisaje, como quiere el turista, como quieren todos.