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¿Y tras el plante qué? – Por Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca

“Un plante”. “Una protesta”. “Un gesto”. “Una ocurrencia”. “Un desafío”. “Una pataleta”. “Un acto de justicia”. “Un signo de impotencia”. “Un golpe de autoridad”. “Un toque de atención”… Existen tantos pareceres como opiniones se pidan sobre la decisión del Gobierno de Canarias de retrasar la presentación de los Presupuestos de la comunidad autónoma para 2013 “hasta que el Congreso vote -los días 8 y 9 de noviembre- las enmiendas parciales que presenten los grupos políticos” (PSOE y CC, se supone, ojalá también el PP) para mejorar algunas de las partidas destinadas a las Islas. Piensa Paulino Rivero, y con él su Gobierno, que, colocando la pelota en el tejado madrileño, el Ejecutivo de Rajoy podría mejorar la financiación de Canarias dado el “trato injusto e insolidario” que ahora recibe el Archipiélago y que, de no variar, dañaría gravemente el funcionamiento de los servicios públicos esenciales, así como la cohesión social y territorial. Pero por lo que ha trascendido, el Gabinete popular ni se inmuta, ya que atribuye la actitud adoptada por Rivero a “cuestiones internas” canarias.

Tiene toda la razón el presidente nacionalista, pero sabe bien que en Madrid están atados de pies y manos: falta dinero. Bruselas, Merkel, el BCE, el FMI y otros organismos no permiten mayor endeudamiento. Tampoco Rajoy tiene voluntad política de ayudar a que Canarias no lo pase tan mal, y por tanto no cabe esperar ningún cambio; en todo caso, mejoras menores en algunas partidas. Todas las comunidades autónomas están que trinan por los recortes, incluidas las que gobierna el PP. Pero Canarias recibe, comparativamente, un trato arbitrario, vejatorio incluso, con arreglo a sus necesidades objetivas. Ninguna comunidad está peor financiada en lo que constituye un atropello en toda regla y un ilícito político de primera magnitud. Sobre todo cuando el REF, que obliga a una inversión media estatal, viene siendo ninguneado desde tiempo inmemorial, con el beneplácito incomprensibles de los distintos gobiernos canarios desde finales de los noventa.

Dicho esto, el “plante” anunciado por Rivero pone también de relieve evidentes muestras de improvisación, impotencia e incapacidad. Improvisación, porque la rueda de prensa en la que se anunció esta especie de denuncia-desafío al Gabinete de Rajoy fue convocada deprisa y corriendo, después de que el Consejo de Gobierno, en un agrio debate, decidiera escenificar, al mejor estilo berlusconiano, el frenazo a la elaboración de las cuentas isleñas para ganar tiempo, y dárselo asimismo al displicente ministro Montoro, a fin de que reflexione y corrija algunas partidas presupuestarias para las Islas, sobre todo en materia de empleo, obra pública y desalación de agua.

La puesta en escena del anuncio de Rivero y la solemnidad que se quiso dar al acto, en plan foto de familia, no resta otra realidad inapelable, cual es la sensación de impotencia e incapacidad del Gobierno canario para afrontar una situación especialmente delicada y para la que da la impresión de que no estaba preparado. Ni políticamente, ni económicamente. Con o sin miopía madrileña, los consejeros del Gobierno canario van a tener que apretarse los machos: toca austeridad sobre austeridad, con recortes a todo meter que no quisieron hacer antes pero que ahora tendrán que afrontar, y con mayor profundidad. Por ejemplo, el ajuste de empleo público autonómico, no de funcionarios… de momento. Ni los 10.000 que adelantaba UGT ni los 5.000 que mencionaba José Carlos Francisco, pero sí 7.000 u 8.000, se verán afectados por ERES, despidos, término de contratos, prórrogas rechazadas, aplicación de normas estatales en materia educativa y sanitaria, desaparición de empresas públicas, etc. Y a ese número habrá que añadir otros tantos, como mínimo, en cabildos y ayuntamientos… Esto sí que es economía de escala.

Si no llega el presupuesto, no hay más remedio que prescindir de personal laboral, interino, contratado, asesores, etc., suprimir órganos administrativos, reducir la inversión pública, dejar la cartera de servicios sanitarios en mínimos y las listas de espera en máximos. Tanto Estado de Bienestar puedes pagar, tanto tienes, y punto. Incluso habrá que rebajar el apoyo a las políticas sociales, más necesarias que nunca. Y aceptar que las aulas se verán más llenas y el profesorado, en menor número, tendrá más horas de trabajo y responsabilidades con menos sueldo. Importantes proyectos de investigación, de infraestructuras y de desarrollo estratégico se irán al limbo de la espera. Con la secuela inevitable de más paro -el Archipiélago se acerca inexorablemente a los 400.000 desempleados-, en cualquier momento puede estallar una revuelta social, dada la desesperación de mucha gente. Por eso la prioridad entre las prioridades debería ser la puesta en marcha de un Plan Integral contra la Pobreza y la Exclusión Social en Canarias que, en colaboración con los ayuntamientos, disponga de ayudas-económicas, de protección, integración y prestación de servicios básicos para los colectivos más necesitados en estos momentos de crisis: inmigrantes, drogadictos, familias sin trabajo o vivienda, menores y ancianos, etc.

A partir de ahí, ya puede el Gobierno autonómico elaborar los Presupuestos de 2013 con los ajustes a que haya lugar. Lo que no debe es continuar en un mundo virtual pensando que estamos en los años de bonanza económica, cuando Europa nos enviaba cerca de 10.000 millones de euros en fondos estructurales y de cohesión y aquí -con el paro en cifras históricas de menos de 100.000 afectados, la renta canaria alcanzando el 98% de la media nacional y el turismo en pleno crecimiento- las autoridades creían en manás permanentes en vez de ahorrar, y no se aplicaban en el diagnóstico de los problemas y la mejor terapia para superarlos. Desde la preparación de un nuevo marco institucional a la racionalización del entramado autonómico, pasando por la revisión del modelo económico-fiscal, turístico y productivo, la superación de la hipertrofia administrativa y el empeño regulatorio de todo lo que se mueve, el trato del territorio y la educación, la planificación energética… Por no hablar de la actualización del Estatuto y de las normas electorales.

Canarias no se ha adaptado a los cambios. Sigue con los mismos vicios y las mismas rigideces en sus estructuras, y con el mismo e injusto reparto de rentas. Como si el entorno nacional e internacional no hubiera variado. Hasta el fracaso escolar y la pésima formación de buena parte la juventud continúan siendo un lastre inacabable para el futuro al que nadie mete mano. Lo mismo que el empeño en no coger por los cuernos el toro de la reforma administrativa. O la de la maraña de leyes sobre el suelo y su protección, utilización y ordenación. Y el abandono del campo y la industria más la brutal dependencia del petróleo que, junto al Gobierno central, parece el enemigo directo de Rivero y sus adláteres cuando Canarias vive y se desarrolla gracias a este hidrocarburo que nos suministra el 95% de la energía que consumimos…

Al margen de la crisis, la falta de coraje y determinación de los sucesivos gobiernos canarios de la democracia, sobre todo a partir de los años noventa, ha llevado a las Islas a la parálisis que hoy predomina. CC y PP tienen graves responsabilidades puesto que ambas formaciones han dirigido los destinos de esta tierra durante los últimos veinte años. El que el Gobierno se cabree no deja de ser un ejercicio todo lo solemne y trascendente que se quiera, pero sin mayores efectos prácticos. Y si no, al tiempo. Al PSOE le costará sobrellevar el mayor peso de los efectos del ajuste, a través de las consejerías de Educación y Presidencia; pero dudo que, tras el “plante”, secunde otras iniciativas que CC podría estar tentada de adoptar para radicalizar la confrontación con el Gobierno español. Ni Canarias es Cataluña, ni el Gobierno isleño está para tirar voladores y proponer seguidismos. Mejor que cambie de rumbo y se olvide de cortinas de humo para tapar carencias y fracasos que nos han llevado a perder en dos años el 40% de las inversiones del Estado. Y el Gobierno que prepare ya mismo los Presupuestos.