... Y no es broma - Por Conrado Flores

Ya eres un pureta – Por Conrado Flores

Certeza. Nos hacemos mayores, te pongas como te pongas. Pese a ello, los hombres y mujeres del siglo XXI nos negamos a ello. La cosa es que se sigue alcanzando la mayoría de edad con 18 años pero la palabra joven se está prolongando artificialmente más tiempo del debido. El fenómeno denominado aplazamiento de la edad adulta tiene algo de culpa. Porque cuando tienes 27 años pero estudias, vives con tus padres y ellos te pagan las copas y la gasolina, tus responsabilidades son las mismas que cuando tenías 17 y, de algún modo, aún sin quererlo, eres un poco adolescente. Pero no creas, envejeces igual de rápido.

Antecedentes.
Hace unos años se escuchaban campañas de ayuda para la compra de una vivienda para jóvenes de 18 a 35 años. Y no es que con 35 años uno sea un viejo, pero ¿sigue siendo joven? Supongo que depende de para qué. Napoleón Bonaparte se proclamó emperador siendo todo un hombre, con 35 años y, en cambio, Mozart murió joven, también a los 35. Dicen por la radio que los 30 años actuales son los 20 de antes y que los 40 años actuales son los 30 de antes. Y a mí eso me viene genial pero el cuerpo es sabio y conoce nuestro kilometraje, por muy bien que estemos de chapa y pintura. Por eso yo me pregunto, ¿es acaso un problema tan grave no ser joven?

Indicadores. Cuando eres joven tienes entradas pero no estás calvo. Cuando no lo eres, el pelo comienza a escasear, tienes dolores articulares, te sale tripa, hablas del reloj biológico y te viene la menopausia. Ya puedes ponerte un legging fluorescente, un piercing o un traje de Harry Potter que ya no hay marcha atrás. El botox puede engañarte pero no cambiarlo: dejas de ser un viejo original, expresivo y natural para ser un viejo clónico, antinatural y con una cara inexpresiva.

Conclusiones. La primera vez que te hacen un tacto rectal, cuando tu urólogo parece que esté buscando céntimos en el fondo de tu esfínter, el varón debe admitir que se ha hecho mayor. Eso no te lo hacen de joven, nunca lo hubieras permitido. Cuando das excusas para no hacer deporte (como lo de tu famoso menisco), o para no salir con los amigos, es que te estás haciendo mayor.

Asúmelo, dejaste hace años de beber refrescos para beber vino y cerveza. Tenlo claro: ya eres un oficialmente un pureta. Y ahora, a disfrutarlo.