Por qué no me callo >

La Yihad del bosque – Por Carmelo Rivero

Si hiciéramos literalmente caso a la inteligencia rusa, que sitúa a Al Qaeda tras los incendios forestales de este verano en Europa (Canarias incluida), con sus apotegmas terroristas en la red, lo siguiente sería la histeria de la omnipresencia del extinto Bin Laden. Y hasta en los opacos mercados que atacan al euro veríamos infiltrados islamistas de cuello blanco. La moda progre de mofarse frívolamente de Mahoma los puso en el disparadero. Pero corremos el riesgo de usarlos de coartada. La yihad de los bosques en las islas sale a la luz una vez que el ministro de Exteriores, Margallo, rompió el tabú en septiembre y alertó del peligro de un estado de Al Qaeda al norte de Mali, a “solo” 1.300 kilómetros de Canarias, con gran rebote del presidente del Gobierno regional Paulino Rivero (ver entrevista en DIARIO DE AVISOS el 30 de septiembre). La hipótesis de que los terroristas estén inflamando el malestar social ante la crisis da juego, lo veo venir: ¿Por qué no endosarles los encapuchados violentos del 25-S en Neptuno en la fatua Rodea el Congreso, y las manifestaciones de ayer contra las cuentas de 2013, y la politización espuria del clásico, y la Diada secesionista del 11-S (¡11 años de las Torres Gemelas!) Con la mosca detrás de la oreja, sí, pero pongamos coto al coco islamista, o acabamos regulando a todo quisque que se mueva, como pide la delegada del Gobierno en Madrid. Esta es nuestra intifada, según las encuestas. Crece el descontento por la errática receta de austeridad. Portugal iza la bandera al revés y la calle arde como aquí. Por desafección política, Pilar del Río y otros muchos crean una plataforma, que no tardará en saltar la valla hacia España. Pedraz (el juez que sentenció la “decadencia de la clase política”) no es parte de una cruzada contra Occidente, sino un síntoma interno. El primer ministro griego, Antonis Samarás, ya exclamó amargamente: “Este es el trabajo más duro del mundo. Es solo dolor”.