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La ampliación eterna

40.000 metros cuadrados es la superficie que aumentará el Jardín, una vez culminados los trabajos de ampliación / FOTOS: MOISÉS PÉREZ


GABRIELA GULESSERIAN | Puerto de la Cruz

El Jardín de Aclimatación de La Orotava, más conocido como Jardín Botánico, fue el primer atractivo o reclamo turístico de Puerto de la Cruz, pues ya desde el siglo XIX era una visita obligada para todos los turistas que llegaban a la Isla dado la riqueza que alberga en su interior.

Para adecuarse a las exigencias del siglo XXI, el recinto, que además es un importante centro de investigación y divulgación científica, empezó un proceso de transformación y modernización que comenzó hace más de dos décadas pero que nadie sabe cuándo va a culminar.

La ampliación del Jardín es una acción muy ambiciosa que permitirá sumar unos 40.000 metros cuadrados más en donde el visitante comenzará su visita a través del Jardín Histórico para adentrarse en un espacio tropical de nuevo diseño, con con especies propias de ecosistemas más húmedos.

Los primeros pasos para hacer realidad este proyecto se dieron en 1991 con el cerramiento del recinto. “Fue necesario realizarlo con mucho cuidado porque el suelo se encontraba perforado por unas galerías que se hicieron para obtener la blandura, una especie de piedra pómez muy meteorizada que se utilizaba para mejorar la estructura de los suelos dedicados al cultivo de plataneras”, explica el director del Jardín Botánico, Manuel Fernández Galván.

Siete años después, el estudio de Arquitectos AMP compuesto por Felipe Artengo, Fernando Menis y José María Rodríguez Pastrana, ganó el concurso de ideas para la ampliación. Fue recién en mayo de 2007 cuando se iniciaron las obras de lo que sería la fase más compleja del proyecto, la construcción de un pabellón de visitantes de unos 1.200 metros cuadrados con dos plantas y sótano que acogerá una sala de exposiciones con cubierta acristalada por células fotovoltaicas; otra destinada a los escolares, dotada de laboratorio de prácticas, y una de audiovisuales, que tendrá la particularidad de poder modular los espacios de dicha planta por medio de grandes mamparas deslizantes para permitir la adecuación de la misma a la celebración de congresos, reuniones de carácter científico y otros eventos.

PROTAGONISMO DEL AGUA

En la planta primera del edificio habrá una biblioteca, cafetería y restaurante, igualmente dotado de cubierta acristalada con células fotovoltaicas y finalizada con una cubierta que se utilizará como mirador hacia el Valle de La Orotava y hacia la masa vegetal del propio Jardín. Pero el aspecto a destacar de las obras es el protagonismo que tendrá el agua sobre cualquier otro elemento ornamental, con varios torrentes que confluirán en un gran lago, cuya superficie será de 2.640 metros cuadrados, y un salto de agua que caerá desde unos doce metros de altura. El agua vertida en la cascada será recogida en un depósito abierto desde donde se filtrará y bombeará hacia el inicio de los cursos de agua.

Esta fase, que en junio de 2010 sufrió una modificación del proyecto inicial para que el edificio destinado a pabellón de visitantes pudiera cumplir mejor los usos previstos, concluyó en diciembre del año pasado pese a que el plazo se extendía hasta 2014. Desde entonces, sólo falta acometer unos pequeños trabajos para conectar el Jardín nuevo con el histórico, consistentes “en abrir cuatro huecos en la pared de cerramiento sur de este último y construir unas rampas, porque en algunos sitios el desnivel así lo requiere”, precisan desde el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), el organismo responsable de gestionar el inmueble. Sin embargo, no se pueden realizar hasta que no se concrete la fecha de apertura del centro de visitantes, pendiente también de que dote de equipamiento, una inversión que oscila entre los 200.000 y los 300.000 euros. Casi un año después de haber terminado esta fase, el consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno Juan Ramón Hernández, aseguró el viernes en el Parlamento regional que el Jardín Botánico “estrenará sus nuevas instalaciones en breve”, aunque ni siquiera precisó una fecha exacta.

La comparecencia del consejero fue a petición de Ana María Guerra, del Grupo Parlamentario Popular (PP) y como era de esperar, la oposición también se hizo oír en este asunto. La compañera de Guerra, Cristina Tavío, consideró “penoso” que se esté esperando por remates de pequeña cuantía para abrir al público los nuevos espacios, cuando, según la información que obra en poder de su grupo, “apenas falta la conexión de los nuevos espacios con el Jardín histórico, remates de muros y accesos”.

En su opinión, “un gasto ínfimo comparado con el coste de un proyecto de ampliación que ha supuesto más de 9 millones de euros, y pasar a contar con 40.000 metros cuadrados de extensión”, declaró la portavoz adjunta del PP, para quien “no se puede esperar más tiempo a incorporar al Botánico a la labor de promoción de la Isla.

Por su parte, la diputada socialista y exalcaldesa de Puerto de la Cruz Lola Padrón subrayó la importancia que tiene esta actuación, no sólo por sus repercusiones turísticas sino también científicas y pedagógicas. Por ello, en su opinión, “el Gobierno local debe considerarla prioritaria, junto con la del puerto deportivo y pesquero”.

ÚLTIMA FASE

No obstante, todavía queda la última fase, que “ni siquiera tiene un proyecto específico y bien desarrollado”, según las mismas fuentes, y que consiste en el ajardinamiento, la adecuación de parcelas para iniciar la plantación y nuevas instalaciones. Entre ellas, un invernadero, que permitirá tener plantas muy exigentes en temperatura que no se pueden cultivar en el exterior por la falta de calor, y un umbráculo, una zona para especies que crecen en el interior de la selva y por lo tanto, requieren de menos luz que la que entra en el Jardín.

Pese a que no requiere obras, el tiempo de ejecución de este tramo será el más largo porque es necesario preparar la infraestructura del recinto para poder cultivar y esperar a que la flora tenga la suficiente estética para apreciar, aunque ello no impide mientras tanto que se pueda abrir al público. Esta espera se unirá a las promesas incumplidas, las múltiples fechas de apertura y ahora, a la falta de compromiso para definir un presupuesto concreto que permita poner fin a una ampliación que se hace eterna.

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Iniciativa privada

El Partido Popular (PP) ha pedido al Gobierno canario que modifique el modelo de gestión del Jardín Botánico para que posibilite que inversores particulares exploten los nuevos espacios. Según la portavoz adjunta del PP en el Parlamento regional, Cristina Tavío, “hay que permitir que la iniciativa privada, con los debidos controles administrativos y siguiendo la Ley, active la gestión del Jardín y libere a la Consejería regional de Agricultura de asumir nuevos gastos que no son su competencia”.

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