después del paréntesis>

Artur Mas> Por Domingo-Luis Hernández

¿Con quién gobernará Artur Mas ahora? Hay un pormenor de la política que, por lo general, los políticos desprecian y es este: que lo que sostiene a la acción política son los proyectos. Y eso es lo que podemos considerar ante elecciones vividas, como el “Cambio” de Felipe González, el “We can” de Obama, o el “amigo de los trabajadores” de las pasadas elecciones de Rajoy. Luego se verá en qué quedan las promesas, pero eso es así. Entonces, si uno mira de soslayo, sospecha que lo que puso de manifiesto Artur Mas en los últimos meses es el arribismo. Que un millón y medio de catalanes haya salido a la calle en fecha señalada para manifestar su deseo de independencia es un hecho; habrá de analizarse por quien deba hacerlo y habrá de considerarse en su condición. Que hay nacionalistas españoles en este mundo y rémoras de un pasado centralista e inmovilista, sin duda; que esos van a apretar el tornillo en torno a una dicha España, Grande y Libre, sin duda; incluso, si las cosas se ponen crudas, alguno va a amenazar.

Pero en la conciencia política y democrática ese no ha de ser el signo, como en una pareja que se lleva mal, y a pesar del tardo franquismo o la Santa Madre Iglesia Católica, no es lícito que se imponga la negativa al divorcio. Eso es un hecho. Lo que no se puede aguantar, y los votantes no aguantan, es que de buenas a primeras fulanito de tal sustraiga de los gritos que no le pertenecen un provecho que no le es propio. Es decir, los catalanes no son tontos y que Artur Mas y CiU sean de buenas a primeras independentistas no se lo creen ni ellos mismos, entre otras cosas porque eso no es del todo verdad.

Si algo ha dicho con cierta consistencia la derecha respecto a las elecciones pasadas en Cataluña, es que Artur Mas le hizo la campaña a ERC. Cierto. Yo añadiría dos cosas: Una, que en efecto, no hacía falta incluso que ERC hiciera campaña, otros la hacían por ellos. Dos, que la derecha española no sale de rositas del asunto: ellos también le hicieron la campaña a ERC con la pinza con CiU en esta legislatura y con el nacionalismo español, antes visto. Luego, cada cual en su lugar; CiU en el suyo y el PP otro tanto, que no es para tirar cohetes por lo ganado.

Esas tenemos. Los independentistas catalanes votaron por los independentistas reconocidos de siempre. La mayoría absoluta de CiU era un camelo. Solo a un imbécil político como a Artur Mas se le ocurriría tamaña desproporción. Bien al contrario. ¿Qué se puede esperar de quien gobierna con el PP? El fracaso, 12 escaños menos.

De manera que cuando la burguesía criollista y nacionalista catalana pase el recuento de las botellas de cava vendidas en la presente campaña de Navidad, veremos. Porque una cosa es apurar al Estado hacia una distribución de tributos como a ellos les conviene, y otra es ser idiotas. Es decir, Artur Mas es un cadáver político. Tendrá sustituto en poco tiempo. ¿Por qué buscaba Artur Mas la mayoría absoluta? Para aplicar sin estorbos la misma política del PP en el Estado con mayoría absoluta. El aliado natural del PP es CiU; de CiU es el PP. De los 80 votos de 2010 han pasado a 69.

¿Con quién gobernará Artur Mas ahora? ERC lo ha explicado: “No puede ser que CiU continúe regalándole poder al PP”. O lo que es lo mismo: ¿en qué quedamos, señor Mas, de aquí o de allá? Imposible los dos sitios a la vez. Ese es el precio de los inicuos.