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El banquillo del estadio Aceró estaba sujeto con varios tensores

DAVID SANZ | Los Llanos de Aridane

Los Llanos de Aridane se despertaba ayer como si hubiera vivido una pesadilla. La muerte de una niña de ocho años el pasado lunes, mientras disfrutaba del recreo con sus compañeros del colegio XXV Años de Paz, sobrecogió a la sociedad palmera, que en la tarde de ayer despidió a la pequeña. Como muestra de solidaridad con la familia, el Ayuntamiento decretó dos días de luto oficial en el municipio.

Mientras tanto, la Guardia Civil continúa realizando la investigación de lo sucedido ese fatídico mediodía, cuando la caída de un banquillo sobre la pequeña le costó la vida. Todavía no se conoce con claridad qué es lo que pudo haber ocurrido para que esa instalación se viniera abajo porque, según nos informan fuentes municipales, los banquillos están sujetos a una barandilla posterior mediante unos tensores, que colocó el propio Ayuntamiento.

Este mecanismo dificulta mucho más que el banquillo ceda a cualquier peso y evita así la caída del mismo. Además, estas instalaciones tienen unas ruedas que están dentro de un boquete en el suelo para que no rueden.

CONMOCIÓN
La Policía Judicial ha pedido al Ayuntamiento que todavía mantenga cerradas las instalaciones locales para poder continuar con la tarea de investigación de los hechos.
El fallecimiento de esta niña ha causado una importante conmoción en la sociedad de Los Llanos de Aridane y, como no podría ser de otra manera, en el colegio XXV Años de Paz, cuya comunidad educativa está, “destrozada por el dolor”, según nos comentó en el día de ayer su director, Leoncio Morín, que lleva cuatro años al frente de este centro que estaba llamado a desaparecer próximamente.

“El centro, el claustro y el equipo directivo del colegio estamos destrozados, junto con sus padres”, manifestó el director con una voz quebrada por el dolor. Y es que Morín vivió de cerca este drama, porque en cuanto le informaron del accidente, acudió donde se hallaba la pequeña, estuvo con ella hasta que llegaron los equipos sanitarios y la acompañó en la ambulancia hasta que falleció. “En esos momento sientes desesperación e impotencia porque no puedes hacer nada”, lamentó.

El director del colegio nos confirmó que durante el recreo en el estadio de fútbol, que desde siempre ha utilizado el colegio para este fin, había cuatro profesores de guardia que están encargados de vigilar a los niños. La preocupación del profesorado siempre había estado en las porterías, porque no era imaginable que un banquillo podría traer tanto riesgo. “Nunca imaginamos que pudiera pasar. Ha sido una desgracia”, concluyó.