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El caso de Minerva – Por Sergio García Cruz

Hace apenas unas semanas los medios de comunicación se hacían eco de una noticia curiosa y no muy habitual. Ésta era el secuestro cometido por una madre sobre su propio hijo. Dicho así, ya suena raro, pero preste atención a la noticia. Se trataba de una madre española que vivía en Alemania con su pareja y con el hijo que tenían en común y que, por unos presuntos malos tratos, había huido a Canarias, de donde es oriunda.

Todo esto, posteriormente, desencadenó en mí lo que yo he querido llamar: “Reflexiones de un caminante” y, saliéndome de la senda habitual, comienzo a lanzar preguntas al aire, ya que mi desconocimiento sobre el caso en concreto no me permite un análisis más pormenorizado.

A este chica de 26 años la acusan de secuestro, pero ¿dónde está el secuestro?, porque yo no lo veo. Lo que ha hecho ella no está contemplado dentro de esta figura delictiva, ni tampoco es una detención ilegal. Tal vez sea secuestro en Alemania, pero aquí está claro que no.

Y comienzo a darme cuenta de que la cuestión principal es que España está dejando de ejercer la protección debida para con sus ciudadanos. ¿Qué ocurre? ¿Que en este caso también este país está claudicando, no solo ya económicamente ante las imposiciones impuestas desde Alemania, sino que ahora también lo hace sobre sus ciudadanos? Porque, como sabrán las autoridades españolas, el presunto delito que ha cometido Minerva Marrero está tipificado en España en el artículo 225 bis del Código Penal, según el cual: “El progenitor que sin causa justificada para ello sustrajere a su hijo menor será castigado con la pena de prisión de dos a cuatro años e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de patria potestad por tiempo de cuatro a diez años”, pero ojo, dice sin causa justificada. Esto en España, claro.

Ahora bien, Alemania no solo solicita que se envíe al menor y que se le separe de su madre (cuestión totalmente discutible), sino que la encarcelan a ella en Las Palmas y, después, en base a la Ley de Orden Europea de Detención y Entrega, la envían a Alemania donde también es ingresada en una prisión de allá. Seamos sinceros, ¿ustedes ven todo esto lógico?, pues no. Y ¿qué ha hecho España? Pues transigir. Y eso que los artículos 11 y 12 de esa misma ley, que afecta tanto a Alemania como a España, nos da armas para luchar, entre las que estarían supeditar su entrega a la condición de que sea devuelta a España para cumplir la pena o, yendo más allá, denegarla en base a que una parte o la totalidad de ese supuesto secuestro ha podido ser cometido en territorio español. Lógicamente, España tenía que haber negociado con Alemania todos los pormenores del asunto, desde el envío de un niño, que está separando de su madre, hasta su encarcelación. ¿Qué será lo próximo? ¿Permitir que el niño vaya a la cárcel a ver a su madre?

Sinceramente, siento pena del abandono al que se ha visto sometido esta familia humilde y sin recursos, pero también del comportamiento retrógrado y subyugado de este país.

www.sergiogarciacruz.com