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“Con certeza: no hubo autopsia”

Imagen antigua Hospital Universitario de Canarias (HUC)
Imagen antigua del Hospital Universitario de Canarias (HUC). | DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

“Se puede asegurar con certeza que la citada autopsia no ha sido realizada en el Servicio de Anatomía Patológica del HUC”.
Esta frase, incluida al final de un certificado expedido por el propio Hospital Universitario de Canarias el pasado 30 de julio de 2012 se incluye como prueba documental en una denuncia presentada la semana pasada ante la Fiscalía Provincial. La razón es un posible caso de niña robada que habría tenido lugar en dicho centro hospitalario en el año 1971.

Su importancia radica en que, si bien hay constancia en los archivos de la cesárea practicada a Juana, la denunciante, y que en ésta consta la muerte del feto, no hay ni rastro de la preceptiva autopsia, a pesar de que el referido Servicio de Anatomía Patológica empezó a funcionar justo dos meses antes, tal y como confirma el HUC en dicho certificado entregado a instancias de esta familia.

El resto de la historia sonará habitual a quienes sigan los casos de niños robados, una trama que se prolonga en España durante décadas del siglo XX, que afecta a miles de familias y cuya incidencia en Canarias, según detallan los expertos, es alta

RELATO DE LA FAMILIA

Juan Miguel y Juana son de origen peninsular, pero desde muy jóvenes se trasladaron a las Islas. Melillense él, acabó en Gran Canaria; malagueña ella, vivió muchos años en Arona. De allí venía cuando el 30 de diciembre de 1971, al sentir unos dolores, optaron por ir al HUC.

“Aunque el embarazo fue muy bueno, en aquella época las carreteras eran muy malas y tampoco era para dejarlo hasta última hora”, explica Juana, quien viajó a Santa Cruz en compañía de su madre.

Si bien al principio fue todo normal, cuando al día siguiente llegaron los dolores también empezaron “las cosas raras”. Según explica esta mujer, hoy con 58 años de edad, “me pusieron una inyección y ya no me enteré de nada hasta el día siguiente. Cuando me desperté ni estaba la barriga ni estaba la niña”.

A la madre de Juana y a una tía de la parturienta le dijeron que había sido una niña, tal y como se plasma en la denuncia presentada por la letrada tinerfeña Natalia Salamanca, un referente insular en estos casos.

“Pero cuando llega Juan Miguel aquella tarde a ver a la pequeña, primero no aparece y al rato le comunican que ha muerto”, detalla la letrada, “y cuando pide verla, le enseñan un bulto envuelto en gasas”.

“La hermana de mi suegra me aconsejó que no la viese para que no se me quedara el mal recuerdo” apunta Juan Miguel, para quien “ese es el error más grande que he cometido en mi vida, no me lo perdono”.

Lo cierto es que a partir de ahí se acumulan las incógnitas. “Ni ven al niño, ni hay constancia de qué ocurre con el feto ni, como certifica ahora el propio hospital, se le realiza la preceptiva autopsia”, resalta la abogada, a lo que añade que “cuando preguntaron a qué cementerio la llevaban, les dijeron que era confidencial”.

CERTIFICADO EXPEDIDO HUC
Certificado expedido por el HUC. | DA

EL EXPEDIENTE

Sin duda, la actual dirección del Hospital Universitario de Canarias ha dado muestras de colaboración con esta familia ya que, a diferencia de otros muchos centros sanitarios en la misma situación, han sido respetuosos con la ley y han entregado tanto el historial médico de Juana como el certificado que abre esta información. Aunque no fue fácil.

“Acudimos durante años sin resultado, pero al final conseguimos los papeles”, sentencia Juan Miguel.

En dicho historial se refleja que el feto vino sin latido. “¿Y entonces por qué dijeron que era niña? ¿Por qué no comunicaron su muerte desde el principio? ¿Por qué la buscó la enfermera del nido?”, se pregunta esta pareja, que busca respuestas a tan importantes cuestiones.

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DE LESA HUMANIDAD

En la denuncia presentada ante la Fiscalía por la letrada tinerfeña Natalia Salamanca por este supuesto caso de niña robada destaca el abanico de posibles encuadres jurídicos en el Código Penal, habida cuenta de que en el mismo sigue sin existir un tipo propio para estos casos. Así, la denuncia entiende que de los hechos en ella relatados pudieran suponer una usurpación de la identidad o estado civil, falsificación de documentos públicos y privados, simulación de parto, detención ilegal y… crímenes de lesa humanidad “dada la generalidad denunciada, el periodo concreto en que se cometieron y por los fines en que se cometieron”, remacha el referido escrito.

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