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La condición de yerno – Por Francisco Pomares

Ser yerno tiene sus compensaciones. Sin necesidad de apellidos ilustres o famosetes -como Bordiú, Urdangarin o Agag- uno puede llamarse Díaz Armas y entrar sin embargo en el panteón del yernismo, probablemente muy a su pesar. La Fundación Ideo, una de esas empresas que monta el Gobierno de Canarias (y los demás gobiernos también) para sortear la ley de contratos del Estado, ha readmitido a su gerente adjunto, después de despedirlo e indemnizarlo hace tres días. Al parecer, el hombre -que era concejal de Coalición Canaria en Tacoronte y portavoz de la quebrada compañía Islas Airways- cuando se quedó sin curro pidió su reincorporación en la fundación. Ocurre que Ideo está -como casi todas las empresas, fundaciones y departamentos públicos- en medio del consabido proceso de ajuste, fruto en el caso de la fundación que nos ocupa de una reducción salvaje del 53% en los fondos que el Gobierno da a Juventud el año que viene. Al recibir la propuesta de reincorporación del señor Díaz Armas, Ideo optó inicialmente por su despido, decisión adoptada atendiendo a criterios de economía laboral. Y es que, según han informado los trabajadores de Ideo, si se produjera la reincorporación de Díaz Armas como gerente adjunto -un puesto al parecer no imprescindible, dado que no fue cubierto durante su excedencia-, la fundación tendría que despedir a un total de seis personas. Por eso optaron por no aceptar la reincorporación.

Luego, una vez producido el despido, liquidada y cobrada la indemnización y sin que mediara denuncia de Díaz Armas ante los juzgados de lo social, en la consejería llegaron repentinamente a la conclusión de que el despido era improcedente. Un curioso caso, yo diría que único, en el que la definición de la improcedencia no la hace un juez, sino el propio empleador, en contra suya, además. O sea, que han decidido volver a contratarlo como gerente bis de nuevo.

Es lo que tiene ser yerno.

Y ustedes se preguntarán de quién es yerno don José Daniel Díaz Armas. Ya saben que antes ejercía como portavoz de Islas Airways. Eso puede darles una pista: y sí, resulta que está matrimoniado con la hija de Miguel Concepción, exempresario de cámara, pero aún amigo del alma de quien manda en el Gobierno.

Suma y sigue.

O dicho de otra manera: que unos siguen, mientras que otros pasan a sumar en las listas del paro.