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Desahucios – Por Francisco Pomares

El Gobierno y el PSOE han decidido pactar una reforma legal contra los desahucios que permita resolver las situaciones más graves a las que se enfrentan miles de familias. La cosa es que -de momento- lo único que han pactado sobre el asunto el PP y el PSOE es que van a ponerse a trabajar en él: de momento ya han montado una comisión de seis expertos, tres por cada partido. La vicedós del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, y la del PSOE, Elena Valenciano, se reunieron en La Moncloa y aprovecharon para almorzar mientras discutían qué hacer. Sería bueno que se dieran prisa, la verdad.

Porque mientras ellas le daban al filete mignón, los bancos siguen dejando a las familias en la calle. Y lo harán ahora con más celeridad: es de suponer que el anuncio de que Gobierno y oposición plantean frenar los abusos provocará una reactivación de los desahucios, para adelantarse al decreto que -se supone- va a frenarlos. La imagen de doña Soraya y doña Elena poniéndose de acuerdo en ponerse de acuerdo y anunciando que lo han logrado contrasta con la de la tinerfeña Carmen Omaña, que sigue con su huelga de hambre, plantada frente a la puerta de la oficina de Bankia, ese banco intervenido en el que se ha enterrado ya más dinero de todos los ciudadanos que en el Fondo de Liquidez Autonómico y el dinero prestado a los ayuntamientos, y cuyos directivos, según hemos sabido ahora, cobraban 180.000 euros al año pero no sabían ni leer un balance de cuentas, los pobrecitos ignorantes. Doña Carmen ha tenido mucha menos suerte que ellos: fue desahuciada por Bankia a finales de septiembre, y ahora le ofrecen una ayuda de 1.800 euros al año para que se busque un alquiler que nadie le va a ofrecer, porque ya está en la lista de morosos.

Doña Carmen se ha declarado en huelga de hambre hasta que el Ayuntamiento le facilite el alquiler de una de esas viviendas sociales de las que nadie sabe nada, pero que dependen de una empresa que nos cuesta una fortuna a los chicharreros. Carmen no puede esperar más. No puede esperar a que el Gobierno y el PSOE se pongan de acuerdo. Ni ella ni sus hijos.

Todos los días se suman a su acampada frente a Bankia algunos ciudadanos. La tienda de campaña instalada en Valentín Sanz, al lado de la calle Castillo, se está convirtiendo en un símbolo local del abuso y la impunidad de los bancos: Carmen Omaña parece dispuesta a quedarse allí, sin probar bocado, hasta que alguien resuelva su situación.