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Difícil elección


JOSÉ L. CONDE | La Laguna

Escamas de sal mezcladas con flores del Teide, o con trufa; mermeladas de autor y temáticas; vinagres envejecidos para ser la dote en una boda, gel de cava y oro, aceites, pasta y envases atractivos para llevárselo todo a casa -o para regalar- son, a modo de resumen, las exquisiteces que vende Oliogourmet, una tienda instalada en el Mercado Municipal de La Laguna que tiene dos premisas básicas: la calidad del producto y la obligación de probarlo antes de comprarlo para que la satisfacción del cliente sea completa.

Oliogourmet está especializada en aceites -arbequina, cornicabra y picual-, virgen extra y obtenido de la primera presión en frío, de Calatrava (Ciudad Real), pero no descuida el producto local, así que también comercializa el aceite que se elabora en Arico. La apuesta por la producción local no es sólo un guiño, sino un compromiso: al aceite de Arico hay que añadir los mojos artesanos que elabora Doña María en Guía de Isora -sin conservantes-, y las flores del Teide que mezcla con las escamas de sal.

El aceite -de tres variedades- se vende a granel y el cliente se lo lleva a casa en el envase y el precio -desde 0,90 a 6 euros- que mejor se adapte a sus necesidades. Cuando se agota, Oliogourmet cambia el envase -sin coste alguno- a la hora de volver a reponer aceite.

El cliente, además, puede probar tanto el aceite como las mermeladas o el gel antes de decidirse a comprarlo y así estar seguro de que el producto realmente le gusta y va a dar buena cuenta de él.

El compañero de aliños del aceite no es otro que el vinagre y Oliogourmet atesora el vinagre de Módena de la casa más antigua, que lo patentó en 1605. Sobra decir en este caso que el vinagre no lleva ni caramelo, ni conservantes. Pero el vinagre más interesante es el que responde a una tradición iniciada en 1700, cuando las familias de Módena decidieron envasar el vinagre en barricas aparte coincidiendo con el nacimiento de algunos de sus hijos y convertirlas en su dote el día de su boda. Ahora se comercializan, en envases muy cuidados, con el nombre de esos hijos.

Y para terminar el adobo, además del aceite y el vinagre, es imprescindible la sal. Es este caso, en escamas, recogida a mano en Isla Cristina (Huelva) y aromatizada con flores del Teide, o trufa blanca, tomate, curry y menta.

Las mermeladas y los gelées son un imán para los golosos dispuestos a descubrir sabores nuevos. La marca Bubub es la que surte a Oliogourmet de mermeladas de autor -calabaza, mandarina y Grand Marnier o tomate ligeramente picante al whisky- o las mermeladas temáticas -como la “De los Amantes” que mezcla la mora, la manzana, el agua de pétalos de rosas a la canela y el cava brut nature; la Jalea del Cofrade o la Mermelada Extra del Encierro-. Ahora acaban de recibir la “Reina del Carnaval”, elaborada especialmente para la tienda en Tenerife, que mezcla plátano, mango y ron miel y que viene en una caja muy carnavalera, como no podía ser de otra manera.

Los gelée, como afirma Oliogourmet, especialmente el gelée de cava y oro, son “una íntima venganza frente a la prima de riesgo” a la hora de saborear el elixir de un lujo acaso olvidado: cava y oro, oro de verdad. Acompañado con foie o a cucharada limpia.

Otro apartado importante son las pastas, de la región italiana de La Toscana, elaboradas con germen de trigo de manera artesanal lo que las hace más ligeras e incrementa su valor nutricional. Junto a ellas, preparados para darle un sabor especial.