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El elogio debilita – Óscar Herrera

Esta temporada el CD Tenerife va dando pasos firmes en la competición. Confianza y seguridad en todo lo que hace y en cada uno de los jugadores que salen desde la titularidad o desde el banquillo. Los bandazos de la temporada anterior han pasado a mejor vida, y ahora el equipo transmite seguridad en todo lo que hace. Y la pregunta que me hago hoy es: ¿es Álvaro Cervera el verdadero y gran artífice de lo que se está haciendo? Desde la época de Juup Heynckes, ningún entrenador que ha pasado por la Isla había sido unánimemente elogiado como lo está siendo el técnico nacido en Guinea Ecuatorial.

Seguro que ayuda bastante el hecho de que tenga líder al Tenerife, pero dejando a un lado ese “pequeño” detalle, hay más motivos que llevan a Cervera a ser ahora mismo una de las personas que mejor prensa tiene en toda la geografía insular. A entrenadores como Rafa Benítez u Oltra, por ejemplo, no se les dio tanta coba en su momento. Benítez tuvo al CD Tenerife siempre en puestos de privilegio, se ganaba y se practicaba un buen fútbol, pero ambientalmente su manejo de grupo fue muy discutido.

Conflictos como los que tuvo internamente con “vacas sagradas” del vestuario como Pier o Alexis Suárez, le provocaron cierto descrédito en algunos sectores de la prensa. Así como su empecinamiento en el mensaje de ir partido a partido, y no querer vender un tono más ambicioso o una lectura más atractiva para el entorno en su discurso apagado y triste, según también otro sector de los medios de comunicación.

Oltra no tuvo esa crítica acentuada, pero también vivió momentos de debate entre medios y aficionados. Sus dos primeras temporadas en el banquillo no fueron sencillas, sobre todo con la “cabezonería” que mostró en poner a ciertos jugadores una y otra vez, a pesar de su pobrísimo rendimiento. Casos como los de N’Diaye o Andrés Santos son un ejemplo de lo que escribo.

Se dice que el elogio debilita. Si así fuera, Álvaro Cervera estaría debilitado y derretido en su propia miel, de tanto relamerse por los elogios y los piropos recibidos a mansalva. ¡Que esto dure mucho!