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El Jardín olvidado – Por Agustín M. González

Gracias al buen trabajo de Gabriela Gulesserian y Moisés Pérez, compañeros de la Delegación del Norte de DIARIO DE AVISOS, conocimos días atrás la noticia de los importantes destrozos causados por el temporal en el Jardín Botánico y de Aclimatación, de Puerto de la Cruz. El histórico jardín creado hace más de dos siglos por el Marqués de Villanueva del Prado por orden de Carlos III volvió a ser víctima propiciatoria del huracán cuando aún no se había recuperado de los efectos del anterior, con pérdida de valiosos ejemplares vegetales. Tal fue el destrozo que el Botánico tuvo que permanecer varios días cerrado al público. Pero con ser muy negativa esa noticia, lo más triste y lamentable fue comprobar lo olvidado que tenemos a esta joya patrimonial de Canarias.

El Jardín Botánico y de Aclimatación es un lujo de Tenerife desde los puntos de vista histórico, cultural, científico y hasta turístico. El recinto como tal es posiblemente el primer reclamo turístico que tuvo la Isla, pues ya lo visitaban en el siglo XVIII los viajeros extranjeros -aun no turistas- que llegaban a bordo de los vapores de las compañías fruteras. La colección de especies vegetales que encierran sus vetustos muros es un magnífico museo natural, a lo que hay añadir la gran labor científica que, asimismo, se realiza en esta institución dependiente del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA). Todo ello se conoce y se valora muy poco, tanto por el público en general como -y lo que es más grave- por las instituciones públicas. De hecho, el proyecto de ampliación del Jardín Botánico, que duplicará su superficie y aumentará sus servicios, lleva un retraso de más de veinte años -desde antes de la crisis- y, ahora que al fin ya está terminado el edificio del centro de visitantes, la obra sufre un nuevo parón porque no hay financiación para el equipamiento. Otra vez el histórico jardín tendrá que esperar. Mientras tanto, el equipo que encabezan Manuel Fernández Galván y Arnoldo Santos seguirá en silencio su gran labor de protección e impulso de uno de los tesoros culturales más valiosos de Tenerife, un jardín histórico y encantador que merece más cariño por parte de todos. Y más dinero.