El malestar se hace fuerte en la calle

Manifestacion Santa Cruz de Tenerife huelga general 14N JG
La marcha se desarrolló sin incidentes y, mientras los organizadores cifran en 60.000 los participantes, la Subdelegación del Gobierno reduce el dato a 30.000 manifestantes. / JAVIER GANIVET

JOSÉ DAVID SANTOS | Santa Cruz de Tenerife

Las manifestaciones convocadas por las centrales sindicales solían estar amenizadas por proclamas en las que la lucha de clases se deslizaban y compartían protagonismo con los pitos y las banderas; ayer, las calles de la capital tinerfeña acogieron una marcha como colofón a una jornada de huelga general de éxito dispar según los sectores. En la misma, los viejos axiomas quedaron en un segundo plano. Así, la necesidad de reivindicar un mundo y una sociedad mejor cedieron espacio a lemas que solicitaban otros modos de hacer políticas, salir de la crisis o atender a los más necesitados. No era un día para cantar La Internacional.

Lejos, muy lejos, de un ambiente tenso, la manifestación transcurrió con normalidad e incluso con cierta alegría -las batucadas ayudaban a ello- por parte de la inmensa mayoría al ejercer “un derecho” que, además, no se antepuso al de otros que acudieron a trabajar. Es más, a lo largo del recorrido muchas cafeterías y kioskos permanecían abiertos sin que se escuchara recriminación alguna a los que no estaban siguiendo el paro. Por eso, y porque la presencia de jóvenes, mayores y familias con niños de todas las edades -y más de una mascota- la protesta de ayer se puede considerar un éxito, tanto por el seguimiento que tuvo, como por su desarrollo.

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Pancarta que encabezó la manifestación de Santa Cruz de Tenerife. | JG

A las seis de la tarde y al poco de arrancar la marcha aún eran cientos las personas que confluían en el tramo de la rambla de Santa Cruz entre la plaza de Toros y la plaza de La Paz. Una hora después aún quedaban por iniciar el recorrido varios centenares de personas cuando los primeros manifestantes ya llegaban a la avenida de Anaga para dirigirse a la plaza de España, donde concluiría el recorrido.

Uno de los pocos momentos tensos que se vivieron en la manifestación se produjo cuando el colectivo de estudiantes se colocó a la cabeza de la protesta ralentizándola, lo que provocó algún que otro reproche de los convocantes oficiales que se situaron unas decenas de metros más atrás. Así, la protesta quedó encabezada, de una forma un poco extraña, por el lema que portaban los estudiantes en una pancarta que rezaba: “No tenemos futuro. ¿Por qué vamos a tener miedo?”

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Pancarta portada por un grupo de jóvenes durante la manifestación. | JAVIER GANIVET

Precediendo y cerrando este primer grupo se situaron varios furgones del Cuerpo Nacional de Policía. Fue este grupo el que protagonizó minutos después otro incidente al parar la marcha en la avenida de Anaga y sentarse durante unos minutos en medio de la calle.

Tras ellos, caminaba la cabecera oficial de la marcha en la que estaban presentes los principales líderes sindicales de la provincia y que sostenía en una lona el eslogan: “Canarias no aguanta más, hay que pararlos”.

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Un nutridro grupo de bomberos en la manifestación celebrada en Santa Cruz de Tenerife. | J.G.

Siguiendo a esta comitiva se agolpaban miles de personas agrupadas bajo las banderas no solo de sindicatos, sino de algún que otro partido político, y de las pancartas de colectivos varios, desde los -ruidosos- bomberos, los trabajadores de Titsa y sus globos en forma de guaguas, la Escuela de Actores de Canarias o los periodistas con leyendas como: “Sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia”, por poner solo unos pocos ejemplos.

Igualmente, cientos de manifestantes se unían a la marcha a título particular, como Ángel que, “a sus años”, era la primera vez que acudía a una manifestación porque “algo tenemos que hacer”, decía mientras continuaba hacia la avenida de Anaga con su perro.

También se hacían notar los colores blanco y verde, respectivamente, de los sanitarios y los defensores de la enseñanza pública, cuyos integrantes se habían concentrado en otros puntos de la ciudad y habían confluido en la rambla.

Como en toda manifestación que se precie la guerra de cifras entre convocantes y las distintas administraciones no fue una excepción en este caso. Así, los organizadores de la marcha cifraban en 60.000 el número de personas que acompañó a la manifestación, mientras que desde la Subdelegación del Gobierno reducían la convocatoria a unas 30.000 manifestantes.
En cualquier caso, al igual que en las concentraciones matinales y en otros puntos de la Isla, y como ocurrió en la última convocatoria de huelga general, la protesta de ayer deja a las claras que son las manifestaciones las que obtienen mayor éxito y que, al menos ayer, confluyen en ellas todo tipo de clases y consignas, lo que, sin duda, deja para otras ocasiones viejos lemas sindicales.