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Las mujeres y el poder político – David Sanz

La Palma debe tener el mayor porcentaje de alcaldesas de Canarias. Cinco mujeres tienen el bastón de mando en los 14 ayuntamientos con que cuenta la Isla. A lo que hay que sumar la Presidencia del Cabildo. Guadalupe González Taño es la única mujer en presidir en Canarias esta institución insular. Se da la circunstancia de que son mujeres de los tres partidos y están al frente de localidades de muy diversa índole, lo que abre aún más esta sensación de pluralidad.

Circunstancias como estas ponen en cuestión el discurso dominante de que La Palma ha perdido aquellos valores que un día la situaron en la vanguardia del progreso y las libertades en el Archipiélago. Esta presencia de la mujer en los ámbitos de toma de decisión habla de un sociedad madura que se siente cómoda en los registros de igualdad y heredera de una tradición liberal que subraya el igual valor de los individuos y su soberana libertad para escoger un camino propio en la vida, con independencia de su raza, condición social, nacionalidad o género. Algo demasiado evidente pero que olvidamos con mucha frecuencia. ¿Estamos ante mejores o peores gobiernos? En democracia, la respuesta más fiable a esta pregunta, al margen de los gustos particulares, viene de la voluntad popular en las urnas, con todos los matices que queramos ponerle.

Con esto quiero decir que nada por naturaleza es malo ni es bueno, es decir, que no van a ser mejor ni peor las administraciones según tengan al frente a una mujer o a un hombre. Lo que sí tengo claro es que se trata de una manera diferente de ejercer el poder, en la que pude enfatizar aspectos que han estado muy ausentes en el ejercicio público que ha dominado el varón. Y no hablo de más dureza o menos. Ahí está el modelo de la propia Merkel, que no le tiembla el pulso a la hora de exigir medidas que condenan a países de su entorno a no levantar cabeza por los siglos de los siglos, como ocurre con Grecia, Portugal o España. Pese a este último ejemplo estoy convencido de que la mujer aporta un modelo político en el que prima el consenso y el diálogo por encima de la imposición. Creo que pueden también otorgar una sensibilidad especial en cuestiones medioambientales y sociales, capital en estos momentos de crisis, donde los más necesitados deben ser el centro de la agenda política de las instituciones.