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Promoción turística – Por Luis Alemany

Resulta alentador el declarado propósito de Paulino Primero de invertir 2.000 millones de de euros en el sector turístico canario, aunque consecuentemente resulte mucho más problemático plantearse de dónde los va a sacar, porque la situación económica de esta autonomía ha llegado a unos límites de desamparo tal que sus presupuestos dependen angustiosamente de otros presupuesto que -a su vez- dependen (también angustiosamente) de otros presupuestos, en una especie de círculo vicioso en el que una misma cantidad de dinero (¿tal vez la única existente?) pasa de mano en mano, convirtiendo de manera sucesiva a los acreedores en deudores, y vuelta a empezar: en tiempos de normalidad económica -en el caso de que haya existido alguna vez en este país-, las entidades públicas subsanaban sus necesidades fiduciarias endeudándose con la banca, en un inacabable (y -a veces- inacabado) proceso de morosidad política; pero hoy las circunstancias se han invertido y es la banca la que exige imperiosanente dinero a las administraciones públicas, para prestárselo después a elevados intereses.

Es probable que Paulino Primero encuentre (no se sabe dónde: pero seguro que los encuentra) esos 2.000 millones de euros para potenciar el sector turístico, por más que no sienta uno un excesivo entusiasmo ante tal potenciación, después del deterioro que se le ha infligido a tal sector a lo largo de los últimos años: el moderno turismo canario surgió de la mano de Fraga Iribarne y Santiago Puig, al caro precio de depredar la agricultura, hoy prácticamente desaparecida de las islas. A sus expensas; y ahora, su peligroso detrimento amenazaría con la necesidad de potenciar otros sectores económicos, para lo que el Archipiélago tal vez no se encuentre capacitado: ignora uno el destino específico de ese mágico dinero que busca Paulino Primero, pero no deja de resultar alarmante observar que paralelamente a esta ambiciosa escapada hacia delante en el sector turístico los presupuestos generales autonómicos para el próximo año muestren un angustioso recorte de millones de euros para Sanidad y Educación, que ya se encuentran ambas en situación de angustiosa precariedad, y que constituyen los indiscutibles pilares básicos de toda sociedad democrática, de tal manera que cuanto más problemática se encuentre su situación económica, más básicos resultan esos pilares: buena sea esta millonaria promoción turística, pero piensa uno que -sea la que sea- tal vez pudiera hacerse con dos o tres millones menos.