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Siempre precios bajos – Por Francisco Rodríguez Serrano

Este ha sido el eslogan que ha usado la marca Mercadona para promocionar sus supermercados, en un ejemplo de cómo con precios ajustados se podía ser competitivo y ganar cuota de mercado. Y es que los precios bajos son parte de una herramienta para captar clientes y crecer como empresa, pero esos mismos precios bajos (siempre más bajos que tu competencia directa) deben permitir a las empresas generar beneficios también. En hostelería, la política de precios bajos genera en el contrario una pérdida de rentabilidad que hace que los hoteles y agentes de viaje reduzcan sus ingresos a niveles que no cubren siquiera los costes fijos.

A diferencia de un supermercado, en los hoteles no se puede aumentar la oferta de productos, ya que las habitaciones son las que son, y es por ello que en temporadas de poca demanda las ofertas para quedarse en hoteles, en intentos de conseguir la máxima ocupación posible, llega a situaciones increíbles, como se puede ver en destinos como Puerto de la Cruz o Santa Cruz, con alojamientos por 10 euros la noche (precio para turoperadores). En todos los destinos habrá un hotel que marque los precios más altos, por el hecho de dar el servicio más completo y ser la referencia de dicho destino, pero si ese referente se dedica a bajar también sus precios de forma agresiva, aquellos hoteles que no pueden competir en variedad de servicios se ven abocados a bajar sus tarifas de una forma tan acusada que entran en pérdidas. Bajar precios es fácil, pero subirlos después se convierte en una tarea casi imposible. Y como este asunto da para mucho más, la semana próxima completo mi reflexión.

*COFUNDADOR DE ROOM PROYECT | @pacorguezs