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La zona metropolitana recibe en 10 años 37 millones en obras hidráulicas

LLUVIA BARRO CALLE RIADA SANTA CRUZ
La Isla ha sufrido varios episodios meteorológicos complicados en los últimos años. / FRAN PALLERO

JESSICA MORENO | Santa Cruz de Tenerife

La orografía y la falta de determinadas infraestructuras provocan que cada vez que llueve se produzcan algunos problemas de tráfico o de encauzamiento de las aguas. Estos días en numerosos puntos de la Isla se han confirmado estas carencias, a pesar de las inversiones destinadas en los últimos años. Esta situación se ha agravado en fechas puntuales, cuando Tenerife ha sufrido episodios meteorológicos complicados, como es el caso de la riada o la tormenta Delta.

Desde el año 2002, que tuvo lugar en la capital tinerfeña la riada, hasta la fecha se ha invertido en proyectos hidráulicos en el área metropolitana en torno a 37 millones de euros, con el fin de intentar hacer frente a los problemas de encauzamiento de barrancos y otros similares. Estas obras han sido ejecutadas principalmente por el Cabildo de Tenerife -sobre todo a través del Consejo Insular de Aguas (el CIAT)- y el área insular de Medio Ambiente, Metropolitano de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz.

De hecho, durante estos días en la capital tinerfeña, a pesar de lo llovido, no se ha apreciado grandes problemas como en ocasiones anteriores, como es el caso, por ejemplo, de la avenida de Anaga.

Entre las obras más importantes económicamente que se han ejecutado en este tiempo se encuentran la mejora en los barrancos de Marrero, del Cercado y del Hierro, entre otros. Al respecto, el consejero de Aguas del Cabildo, Jesús Morales, explicó a DIARIO DE AVISOS que “esta inversión nos hace estar mejor preparados frente a riesgo de avenidas en la zona, sin embargo, debemos seguir trabajando, a la vez, las otras medidas, las no estructurales, como es la planificación del territorio, para evitar la invasión de cauces, medidas de auto protección, información y planes de emergencia, medidas de alerta temprana y la presencia de un radar metereológico”. Aun así, insistió en que “el riesgo nunca se podrá eliminar por completo”.