TENERIFE >

Devolver la vida a un paisaje universal

Los operarios limpian las laderas, replantan retamas y acondicionan el terreno afectado por el incendio. El fuego de julio afectó a más de 400 hectáreas del espacio. / Fotos: Nicolás Dorta


NICOLÁS DORTA | Guía de Isora

El fuego de julio afectó a 460 hectáreas en el Parque Nacional del Teide. Su rastro erosionó parte de este paisaje universal y dañó varios endemismos y otras especies amenazadas, que afortunadamente han recuperado su hábitat gracias al trabajo durante tres meses de 11 jóvenes en riesgo de exclusión social. Las tareas se reparten en 18.900 hectáreas, aunque especialmente en la reserva de Chavao, justo al lado de lo que fue la cabaña del recordado cabrero Juan Évora, convertida hoy en una casa museo que lleva su nombre.

Este proyecto ha sido posible gracias a un convenio del Gobierno de Canarias con la Obra Social La Caixa, que ha aportado 150.000 euros para proteger las plantas amenazadas y facilitar la integración laboral a estas personas. Manuel Durbán Villalonga, director del Parque Nacional del Teide, acompañó a la consejera de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, Guacimara Medina, y al director territorial de La Caixa en Canarias, Andrés Orozco, a conocer las labores de recuperación sobre el terreno. Villalonga explicó que algunas de las especies afectadas han sido la Bencomia exstipulata, conocida como rosal del guanche; la borriza del Teide (Laphangium teydeum), la Salis canariensis, el Sorbus aria y el Cerastium sventeii, todas incluidas en el Catálogo Canario de Especies Protegidas.

Andrés Orozco, destacó lo importante que es la colaboración de la administración pública y privada para acciones de este tipo que ayudan a proteger el medio ambiente a la vez sirven de estímulo para aquellas personas con dificultades para hallar empleo. “Quiero que este granito de arena que aporta La Caixa en este proyecto sirva de ejemplo para que las entidades colaboren con un labor social y medioambiental importante”, dijo Orozco.

Asimismo, Guacimara Medina agradeció a La Caixa la “especial sensibilidad” que ha tenido para contribuir a conservar el territorio y ayudar, pues “con estos tiempos que corren es muy difícil ver gestos de este tipo”.

SIEMBRA Y PROTECCIÓN

El director del parque nacional detalló que tras el incendio “nos encontramos con un grave problema”, especialmente con el rosal del guanche, “pues su población se vio reducida en el 48%, de 850 individuos de esta especie se pasó a 422”. Villalonga comentó que la recogida de semillas, la siembra en vivero y los esquejes han sido claves para recuperar las plantas y llevarlas a sus espacio natural, así como su protección, sobre todo por los conejos, que influyen en los primeros estadios de esta vegetación e igualmete los muflones, introducidos en el ecosistema del parque y que representan una fuerte amenaza.

“No sabemos cuántos muflones quedan exactamente pero sí que han aumentado en el último año”, sostuvo el director del parque. Para erradicarlos se autorizan cazas controladas, añadió. También los operarios han utilizado pino quemado para detener la erosión y proteger a las nuevas plantas.

En total de retamas y especies acompañantes se ha llegado a replantar 3.000 ejemplares y 150 bencomias, explicó Villalonga.

Destacan igualmente la siembra de especies en vivero, como las retamas del Teide (Spartocytisus supranubius); la plantación de ejemplares en las áreas más afectadas; la prevención para futuros incendios y la limpieza de suelo.

Todo gracias a la colaboración pública y privada.