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El espectáculo de las enmiendas – Por María Fresno

Los grupos parlamentarios presentaron la pasada semana un total de 304 enmiendas parciales al Proyecto de Ley de Presupuestos Generales de Canarias para el próximo año con la intención de corregirlo. Se puede decir que el periodo anterior a la llegada de las cuentas autonómicas a la Cámara Regional es el de más trabajo para los grupos políticos, puesto que todos y cada uno de ellos se ponen manos a la obra para colar alguna enmienda que los venda bien de cara al público, o sea, a la sociedad. Nunca en todo el año legislativo trabajan tanto. Primero la llegada de los presupuestos al Parlamento, después las comisiones por área, donde el jefe de cada departamento explica cómo va a distribuir el dinero que le ha asignado el Gobierno; las enmiendas, y finalmente, el debate en el Parlamento. Todo este proceso, para después acabar en lo mismo: Quita dinero de aquí para colocarlo allí. El Gobierno, como en cualquier proceso de negociación, hace unas cuentas a sabiendas de que los grupos parlamentarios van a intentar corregir algunos aspectos. Es más, muchas de ellas [las enmiendas] están pactadas para así poderse llevar los éxitos. Lanza una oferta que después se modificará y quedará en lo que el Ejecutivo quería. Es todo una escenificación política que, al final, no sirve para nada porque las cuentas del consejero de Economía van a misa. Todas aquellas enmiendas que se incluyen ya están pactadas. Es como en las peleas en los programas de televisión donde nada se deja a la improvisación; incluidas las broncas de Sálvame.

Javier González Ortiz ya ha hecho sus presupuestos y salvo que Madrid se vea envuelto por el espíritu navideño y decida felicitarnos las fiestas con un incremento en nuestra ficha financiera, no va a haber ningún cambio. La prueba es la pelotera que se armó la pasada semana con el asunto de los hospitales donde, a pesar de buenos titulares de prensa, la sangre no llego al río dentro de Coalición Canaria [¿alguien lo dudaba?]. Con el presidente del Cabildo de El Hierro, Alpidio Armas, ocurrió lo mismo. Anunció que los diputados herreños no iban a apoyar los presupuestos si no se solucionaba el problema del transporte marítimo en la Isla y, tampoco estalló el volcán. Así que, salvo un buen espectáculo, las peleas que provocan las enmiendas a los presupuestos, que se producen todos los años, se quedan en papel mojado. Solo nos recuerdan la capacidad y la preparación de quienes nos representan. Si no que se lo pregunten al diputado socialista Manuel Marcos Pérez que reconoció ayer en una entrevista en este periódico que le cuesta no poder dar soluciones a los ciudadanos. ¿Y entonces que hace en el Parlamento? Me pregunto.

@MariaFresno72