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Excesos de ruido – Por Marta Gómez Toledo

Muchos son los ciudadanos que se encuentran obligados a acudir a los Tribunales con el fin de obtener la tutela y protección de su derecho a la tranquilidad y a no ser violentados por los excesos de ruidos que existen en la convivencia diaria. Se habla de una intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad causada por el ruido que provoca tanto daños morales como psicológicos, así como una vulneración del derecho a la integridad física y moral.

Uno de los ámbitos en donde se suele dar situaciones molestas de excesos de ruidos es en la relaciones de vecindad, en estos casos con carácter previo a acudir a la vía civil o a la vía penal, la Comunidad de Propietarios debe requerir al comunero para que cese en la actividad molesta (como requisito previo y necesario) y en caso de no aceptarlo acordar en junta el ejercicio de acciones judiciales, ya que el principio básico de la propiedad horizontal es el respeto a las normas de convivencia y mantenimiento de las relaciones de vecindad. No obstante el propietario, perjudicado, puede acudir directamente a los Tribunales, sin la Comunidad de Propietarios, ya que se encuentra legitimado directamente por ser perjudicado por la actividad molesta.

En el ámbito penal este tipo de conductas puede revestir una sanción que oscila entre dos y cinco años, lo que en algunos casos ha conllevado que se hayan fijado penas de hasta cuatro años de prisión ante hechos graves en los que el ámbito de perjudicados es elevado, como ocurre en los casos de excesos de ruidos de salas de fiestas, discotecas, bares, etc. en los que la obstinación de sus titulares a adoptar medidas protectoras y aislantes del ruido ha provocado en el vecindario importantes daños psicológicos.

En cualquier caso se exige una prueba concreta en la que se haga constar de forma objetiva la situación (periciales de medición de ruidos, testificales, …) en la que el ruido acreditado excede de los mínimamente soportable.

En el ámbito civil se suele fijar una indemnización económica al estimarse admisible la existencia de un daño moral o psicológico causado, que será valorado en orden a la repercusión y sometimiento del exceso de ruido soportado.

*GÓMEZ TOLEDO ABOGADOS-HISPAJURIS ÁREA DE DERECHO CIVIL | www.gomeztoledoabogados.com