ANGULO 13 >

Gruyer bajo los pies

POR JUANCA ROMERO HASMEN

Pasadizo

Pasadizos, galerías, catacumbas, criptas subterráneas, incluso ciudades completas bajo nuestros pies y en muchos más lugares de los que a priori podamos pensar, existe un interminable cruce de caminos que en su mayoría permanecen en el sustrato del olvido pero que entre las húmedas paredes, se esconde parte de la historia del lugar. Acceder a uno de estos túneles no es precisamente una tarea fácil ni segura; la mayoría de estas construcciones están en un lamentable estado de conservación, lo que no quita para que podamos encontrar algunos ejemplos en perfecto estado y rodeados de su correspondiente pedacito del pasado. Quizá sea una rareza o una excentricidad por mi parte, pero debo admitir que una de mis pasiones cuando viajo, es precisamente localizar y adentrarme -si está permitido- en las galerías goteantes e impregnadas de un fuerte olor a humedad. Vayamos hasta el extremo este de Europa para hacer nuestra primera parada en la región turca de Capadocia, donde podemos encontrar varias ciudades históricas excavadas en el suelo entre extrañas formaciones fruto de antiguas erupciones volcánicas. Estas ciudades fueron habitadas en origen por los Hititas (entre el siglo XVIII y XII a. C.) para más tarde ser ocupadas por los huidizos cristianos y convertirlas en el perfecto escondite. Pero al llegar a Turquía en busca de estos interminables pasadizos, estamos obligados a hacer un alto en Gaziemir, que sirvió de parada y refugio en la ruta de la seda, permitiendo que los viajantes y sus camellos estuviesen al refugio de ladrones e inclemencias de todo tipo, bajo la protección de la tierra. Un lugar impresionante en el que no se hace difícil trasportarse hasta aquellos días en los que casi todo estaba por descubrir aún. En realidad toda Europa está perforada en el subsuelo, especialmente aquellas ciudades en las que las guerras se cebaron con sus habitantes y en las que obligatoriamente hubo que crear galerías y estancias subterráneas en las que refugiarse de los continuos bombardeos en la superficie. En Berlín, capital de Alemania, podemos encontrar muchos lugares para visitar, gran parte de ellos previo pago aprovechando el rastro de la Segunda Guerra Mundial que aún perdura entre sus muros y calles. No son pocos los rincones que recuerdan a Hitler, a los bombardeos y los vestigios soviéticos. En esta gran ciudad podemos acceder a bunkers y túneles subterráneos, lugares que en su día fueron utilizados para establecer las directrices del Führer y protegerse del asedio de los rusos y los aliados. Para no dispersarnos demasiado en nuestro viaje por Alemania en busca de estos pasadizos, resumiría recomendando la red de pasillos y estancias que hay bajo el Parque Humboldthain -bajo la torre de protección antiaérea-. Otro lugar para visitar es el búnker en el que Adolf Hitler pasó sus últimos días y dónde al parecer se suicidó junto con Eva Braun y algunos fieles de la causa nazi. Se hace ardua la selección de que túneles podemos visitar en cada uno de los países del viejo continente; Londres, Sarajevo, París, Venecia, etc. Pero, ¿y en España?

En nuestro país no son pocos los pasadizos manufacturados bajo el suelo con pretensiones diversas. Hacemos parada obligatoria en Barcelona; en esta hermosa ciudad se construyeron en un par de años -con motivo a la Guerra Civil Española- un total de 1.400 refugios, destacando el que se encuentra en la confluencia de la calle Nou de la Rambla y el Paseo de Montjuïc, conocido como el “refugio 307” y que está formado por 200 metros de galerías escavadas bajo la tierra. Estos pasadizos tienen una altura media de 2.10 metros y de ancho entre metro y medio y los 2 metros. Este refugio fue construido para protegerse de los ataques aéreos, y en la actualidad puede ser visitado, ya que en él se encuentra el Centro de Interpretación Histórica del Refugio 307. Madrid -ciudad que me enamora de sobremanera- es otra de las grandes capitales europeas en las que podemos encontrar kilómetros de túneles construidos con diferentes fines. Especialmente se encuentran concentrados en la zona centro de la ciudad, aunque hay otras localizaciones del extrarradio que son dignas de ser sumadas a esta amplia lista. Dicen las crónicas de la época que el afamado ladrón y bandolero Luis Candelas (1804-1837) -una especie de Robin Hood de la época- utilizaba estos pasadizos bajo el suelo para escabullirse tras haber cometido el delito. A diferencia que en otras capitales, llama la atención como en Madrid, muchos de estos túneles pasan y tienen accesos desde los sótanos de viviendas y negocios particulares, de tal modo que podemos encontrar a una señora que lleva toda la vida habitando una de las grandes casas del centro de la ciudad, y que al bajar al sótano de su casa nos muestra el acceso enrejado o tapiado a una de estas galerías. Cuentas algunas crónicas que el mismísimo Felipe V transitaba uno de estos lugares. Según los investigadores, el Palacio Real está comunicado con el Cuartel de Conde Duque a través de un túnel de importante envergadura y sus correspondientes entramados de afluentes. Dicen algunos relatos -no contrastados, y por tanto formando parte de la leyenda- que son tan importantes estos pasadizos entre las dos construcciones, que incluso podían entrar los carros con la tirada de caballos. Para más información sobre estos y otros lugares intrigantes de Madrid, recomiendo visitar el sitio web www.madridoculto.com. Las Islas Canarias tampoco quedan excluidas del mapa de construcciones y pasadizos subterráneos bajo tierra.

Sirva como ejemplo la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en la que son conocidos algunos de los pasadizos que la recorren. La mayor parte de estas construcciones fueron creadas para facilitar el desalojo de las aguas propias de las lluvias y del subsuelo de la ciudad, pero algunas pocas deben ser catalogadas en otra escala de intenciones; galería que comunica el Convento de Santa Catalina con el de Santo Domingo, o los que recorren los bajos del antiguo Instituto de Canarias, actualmente conocido como “el Cabrera”, los que bordean la zona de La Concepción o los túneles construidos en la zona de El Púlpito, cercanos al aeropuerto de Los Rodeos, etc. Precisamente estos últimos han sido redescubiertos por el investigador Fernando Herráiz hace algunos meses y en ellos podemos descubrir parte del legado que los nazis dejaron en nuestra isla.

Esta construcción que ocupan un total de 1400 m2, fue diseñada para servir de punto estratégico de abastecimiento de la aviación militar alemana que pretendía utilizar el aeropuerto cercano como estación de recarga de combustible, material éste que sería almacenado en las mencionadas construcciones subterráneas. Invito a los amigos lectores a leer el completísimo reportaje de investigación que publicó Fernando Herráiz hace unos meses en la publicación digital Angulo 13 y al que pueden acceder desde el siguiente vínculo. De ahora en adelante, cada vez que estemos dando un paseo por la ciudad, con la mente dispersa y las preocupaciones haciendo de sombrero sobre nuestras cabezas, buscaremos refugio bajo nuestros pies, si no de forma física por la imposibilidad del acceso, si a través de la inventiva, convirtiendo en escenario de nuestros sueños los pasadizos enladrillados que en su día ocultaron muchas actividades paralelas, pero no por ello menos reales.