La Guardia Civil asegura que “no pudo evitar el choque” con la patera

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El único cuerpo encontrado hasta el momento fue hallado la mañana del jueves cerca de Costa Teguise. | ACFI PRESS

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

“Estamos destrozados, pero al menos pudimos salvar 17 vidas”. Así de explícitos han relatado a sus propios compañeros los cuatro guardias civiles de la patrullera Cabaleiro el suceso ocurrido la madrugada del miércoles al jueves en las costas de Lanzarote, cuando la embarcación de la Benemérita chocó con una barquilla en la que supuestamente viajaban 25 inmigrantes indocumentados.

El relato de los hechos, que todavía se está investigando, matiza lo explicado en un primer momento por la delegada del Gobierno en Canarias, María del Carmen Hernández Bento. Esta sí confirmó que la patrullera de la Benemérita había chocado con la barquilla, lo que provocó que sus ocupantes cayeran al agua. Entonces, según aseguran desde el propio Instituto Armado, uno de los agentes se lanzó al agua y rescató a varias personas, al tiempo que sus compañeros ayudaban al resto, hasta un total de 17, a ponerse a salvo. Sin embargo, los guardias civiles no pudieron evitar que al menos una persona se ahogara -su cuerpo fue encontrado horas después- y otros siete -siempre según el relato de los inmigrantes- todavía hoy continuarían desaparecidos.

La colisión, según manifestó al DIARIO el secretario general de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), Juan Couce, fue, por tanto, “inevitable”. “El presunto patrón de la barcaza abandonó el timón cuando vio a la Guardia Civil, lo que provocó que la patera quedara a la deriva, con el motor en marcha y el riesgo de estrellarse en una zona rocosa de la costa. La patrullera se la encontró cuando llegaba de otro servicio y no pudo maniobrar para evitar el contacto”, recalcó Couce.

“Los agentes son unos héroes, porque hicieron todo lo que estuvo en sus manos para salvar el mayor número de vidas posibles”, denotó el secretario general de la AUGC, quien expuso que “hay que ser muy prudente en estos casos, porque normalmente el único que sabe el número de ocupantes de la patera es el patrón, aunque hay que darles el beneficio de la duda”. “Sabemos que hay al menos un desaparecido, porque uno de los rescatados dice que viajaba con su hermano”, destacó Juan Couce, quien confirmó que el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) no detectó en un primer momento la barquilla, aunque el suceso sí fue recogido por las cámaras del mismo. De igual modo, distintas fuentes señalaron que la mayor parte de las patrulleras que emplea la Guardia Civil “no están preparadas para llevar a cabo este tipo de intervenciones”, una labor que realizan las salvamares de Salvamento Marítimo. Por eso, normalmente sólo actúan como acompañantes, aunque también han auxiliado y remolcado a puerto pateras y cayucos si la situación lo requería.

Ayer, mientras, tres helicópteros y dos embarcaciones buscaron sin éxito a los siete inmigrantes desaparecidos, una búsqueda que se amplió a las costas de Fuerteventura y La Graciosa.

[apunte]Cientos de cuerpos yacen en el Atlántico
En 1994 llegó a Fuerteventura la primera patera que alcanzaba las costas canarias desde el continente africano. A bordo viajaban 10 jóvenes saharauis. Dieciocho años después han arribado al Archipiélago cerca de 3.000 barquillas con más de 90.000 sin papeles. Junto a ellos, sin embargo, viajaban otros muchos inmigrantes que nunca lograron el ansiado sueño de alcanzar El Dorado europeo. No en vano, según aseguran distintas ONG especializadas en el fenómeno migratorio, las personas que han fallecido durante las travesías han ido en aumento a medida que se ampliaban los controles de vigilancia. Así, se estima que en la última década han podido perder la vida en el mar unos 12.000 inmigrantes, buena parte de ellos en el triángulo del Océano Atlántico comprendido entre Marruecos, Mauritania y Canarias.

La Agencia Europea de Fronteras Exteriores (Frontex), que desde agosto de 2006 lleva a cabo un dispositivo aeronaval de control de la inmigración irregular, contabiliza muchos menos decesos, en torno a 2.000, aunque sus cómputos se realizan a partir de cadáveres hallados tras naufragios. Para evitar estos sucesos, desde 2005 las Islas cuentan con el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), que posee 16 estaciones sensoras de vigilancia de las costas para afrontar la llegada irregular de inmigrantes. Mientras, la Península cuenta con 23 estaciones sensoras del SIVE, repartidas entre Cádiz, Málaga y Granada (13 estaciones), Almería (4), Huelva (4) y Alicante, a las que se suma otra más en Ceuta.[/apunte]