Por qué no me callo >

Manifiesto – Por Carmelo Rivero

Lo que viene es como una pesadilla, un sonoro ‘martes 2013’, auténtico annus horribilis, que dirían Isabel II de Inglaterra y la OCDE, pero el economista y empresario José Carlos Francisco (autor de La reforma necesaria. Canarias ante la crisis de nuestras vidas) corrige el tiro desde la cúpula patronal y prevé en el segundo semestre los míticos brotes verdes, un sintagma de la era Zapatero que creó escuela. Claro, ello no obsta para que, entre la hierba, nos crezca el paro hasta el 35%: 400.000 almas en pena, la cuarta parte sin prestaciones, viviendo del aire, esa nueva categoría de ciudadano en ascuas para incluir en la reforma de la Constitución. Hasta los alemanes ya le ven las orejas al lobo tras mortificarnos con su ‘austeritarismo’. Lo que hace que el sueño de este tiempo, de este país y de esta Europa sea para seis millones de españoles no haber nacido en este tiempo, en este país y en esta Europa. “La máquina de la democracia está rota”, sentenció el empresario catalán Grifols. Echar un vistazo al tendido mientras salta al ruedo el ‘toro’ Wert es llorar de lástima política, en el sentido larriano del ´término. Estas ‘elites extractivas’, que gobiernan sin reparar en daños, que se han cargado la clase media y quintuplican las desigualdades sociales, ya programan la detonación controlada del famoso ‘estallido social’, como sostiene Adolfo García Ortega en un artículo en El País. No sólo se están muriendo los arquitectos del mundo (Oscar Niemeyer, 105 años), se están cayendo los cimientos. Desinvertir en investigación, según los presupuestos estatales y autonómicos, lleva hoy a los rectores (yo lo habría hecho pasado mañana, 12-12-12) a leer un manifiesto que nos previene de una próxima sociedad taruga (de ahí el debate de #Graciasalaciencia de este diario). Si el blog de la Casa Blanca no hubiera desmentido que el 21 vaya a ser el fin del mundo, habría pensado que tanta insania tenía cierta lógica.