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Medicinas – Por Francisco Pomares

El consumo de medicinas con receta, es decir, de las que están financiadas por la Seguridad Social, ha bajado en Canarias en el último año. Es la primera vez que ocurre en casi tres décadas, y todo hace pensar que es el efecto disuasorio del copago lo que ha producido esta contracción en el consumo. Pero no solo: algo tendrá también que ver la disminución de la población en las Islas, y la caída general de todo tipo de consumo.

Los datos que avalan la disminución de fármacos con receta son de un informe realizado por el Observatorio del Medicamento para toda España, con información facilitada por el ministerio y correspondiente a octubre de 2012. En principio, se trataría de una buena noticia: en Canarias -y en el conjunto de España- se consumen más medicamentos con receta que en otros países, donde la dispensación de medicinas es más restrictiva y además se adapta a los tratamientos. Lo contrario de lo que ocurre en España, donde los envases siempre tienden a ofrecer más grageas, pastillas o preparados de los que se requieren en un tratamiento tipo, lo que provoca un desperdicio enorme, del que solo obtienen beneficio los laboratorios.
Cualquier medida que vaya en el sentido de financiar exclusivamente la cantidad de medicamento efectivamente prescrita para un tratamiento habría supuesto igualmente un ahorro importante en el gasto farmacéutico, sin provocar la pequeña injusticia que supone que los enfermos tengan que aportar su óbolo a las recetas. El copago o repago es un sistema que se puso de moda cuando lo implantó Alemania hace unos años, y que se ha establecido también en los países más castigados por la crisis -Italia y Grecia, por ejemplo-, pero que Alemania acaba de abandonar, tras comprobar estadísticamente que el sistema provoca situaciones injustas, perjudicando especialmente a los usuarios de renta más baja.

Para evitar ese perjuicio, al menos a los pensionistas, los colegios farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas firmaron un acuerdo con el Servicio Canario de Salud que permite reintegrar a los pensionistas las cantidades pagadas en exceso por medicamentos entre julio y octubre, descontándolo de las recetas a partir de noviembre. Aún no hay datos de cómo funciona el nuevo sistema. Pero la tendencia debe ser simplificar procedimientos, no complicarlos. Bastante tienen las farmacias con financiar lo que el Gobierno les debe para que ahora les compliquen aún más la gestión de las recetas.