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La mujer – Por Leopoldo Fernández

Esta semana, la mujer ha sufrido un par de agresiones de esas que dejan rastro, un rastro cruel, insufrible, injusto. Para abrir boca, Melissa Nelson, enfermera con 10 años de trabajo para un dentista de Fort Dodge, en Iowa, EE.UU., fue despedida porque su jefe, el doctor James Night, sentía hacia ella una “irresistible atracción”. Llena de celos, su esposa le pidió que la echara del trabajo, y así lo hizo. Y la Corte Suprema de dicho Estado norteamericano ha considerado legal “prescindir de los servicios de una empleada si su empleador se siente atraído por ella”. “Por el bien de las familias de los dos”, según la sentencia. Consta que no hubo coqueteo, ni flirteo, ni intento de ligue. Con lo que queda la duda de si el tal Mr. Night no será un mentiroso que ha exagerado para complacer a su mujer, o un tímido porque, enamorado admirador de su enfermera -cuya foto he visto y en verdad es una mujer hermosísima-, no se insinuó lo más mínimo, no le dijo ni mu, según consta en autos, durante 10 largos años.

La pudorosa señorita Nelson, ni pretendida ni conquistada pero siempre mujer y siempre guapa, aparece marcada como potencial y, ¡ay!, peligroso objeto de deseo, de amor y de celos. Su profesionalidad, su lealtad, su inteligencia y hasta su gracia de ser bella se tornan en pecado laboral. Para rematar tanto desatino asignado a la mujer, va el padre Piero Corsi, un cura de Lerici, provincia italiana de La Spezia, y colocada a la puerta de su parroquia una nota en la que afirma que el problema de la violencia machista se debe a que las mujeres provocan “cada vez más”. “¡Cuántas veces -explica- vemos a muchachas y señoras maduras caminar por la calle con vestidos provocadores y ceñidos! ¡Cuántas traiciones se consuman en los lugares de trabajo, en los gimnasios y los cines! Podrían evitarse, ya que desatan los peores instintos y después se llega a la violencia o al abuso sexual”. Una generalización tan explícita ha desataco una polvareda mediática y obligado al portavoz del obispo de La Spezia a explicar que el cura se tomará algunos días de vacaciones para reponerse “del estrés que ha sufrido”. Es verdad que las mujeres son más libres que nunca y que algunas aparecen provocadoras. Pero la inmensa mayoría -abuelas, madres, hijas, niñas, amantes- son adorables, dulces, alegres, flores de la vida, recatadas, tesoros amorosos de placer. Como dice un proverbio persa, “no hieras a una mujer ni con el pétalo de una rosa”. Porque, en palabras de Anatole France, se trata de “la obra de arte más bella y maravillosa que se ha creado nunca”. Aunque algunos despistados y arbitrarios no lo vean así.