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‘Net’s pas plus’ – Por Ramiro Cuende Tascón

Le suena el teléfono? Últimamente lo escucho poco o nada. Cada día que pasa su ring, ring…, escasea más y más, se extingue en el silencio. Lo cierto es que el teléfono no suena. ¿A usted también le sucede? Puede que se deba a varias causas; una podría ser lo que nos hemos gastado en él como nuevos ricos híper comunicados; otra, el hartazgo de este por lo de la requeté conversación idiota, o los guasap y demás hierbas, o igual es uno de los primeros y principales síntomas de la inusitada tormenta que vivimos. El efecto es nada o zsssssss… Silencio.

¿Silencio?, una premonición o el síntoma de la caída del imperio. El de la UE, que suena a Tolkien o a Herbert, una historia parecida a la de El señor de los anillos. Tiene mucho de Arrakis: el planeta desértico de Dune, el lugar en el que el agua era el bien más deseado. Como no se organicen los magnates políticos de la UE, los Harkonnen se quedan con lo más codiciado del universo, la melange.

Como me cuenta el bomberito, ser un caballero con dinero es muy fácil, lo difícil es serlo sin él. Hay que saber estar a las duras y a las maduras, no como algunos que disfrutan con la tragedia ajena. Personas que ríen torcido, o peor aun, como las hienas. No me refiero a la gente triste; aludo a la gente mala.

Maruja Torres divagaba o jugaba el pasado domingo con sus cinceladas palabras sobre nuestros queridos amos del cotarro, los defraudadores y los estafadores que nos hemos visto obligados a escuchar e incluso a venerar. Exponía la urgente, perentoria necesidad de que los empresarios decentes que están -por serlo- en dificultades, gracias a los bancos y al Gobierno, organicen su propia revolución y limpien, de una vez por todas, esa cueva de malandros que dicen representarlos.

Y que preparan con saña la reconversión de la bancarrota en la banca mala para quedarse entre ellos con lo goloso y dejarnos al resto las mondas para que se las vendamos a cambio de su residencia en la costa del sol poniente a aquellos que cuenten con unos miles de eurillos para distraer. Las cosas del Pepé de toda la vida, todo para unos y poco para todos.

Net’s pas plus. Y a los imitadores de ser alguien, ¿qué le parecen?, a mi fastidiosos. Este año me voy a permitir hacerle un pequeño regalo, tan solo es una idea, si tiene tiempo y quiere descubrir cosas relacionadas con la historia, literatura, cine, ciencia ficción…, descubra en la red ivoox punto com, o acoja a alguien en su casa el día 24, un caldo siempre sienta bien. ¡Disfrútelo, son dos días!