Pies planos… ¿Debo preocuparme?

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VERÓNICA CHINEA | Santa Cruz

Hay muchos padres y madres que cuando el niño comienza a caminar, se dan cuenta de que tiene los pies planos, es aquí donde dudan, preguntándose si esto es normal o no.

Los pies planos han sido, por mucho tiempo, uno de los motivos de consulta más frecuentes en el ejercicio de la ortopedia y es aún una causa poco comprendida por los padres, sobre la cual existen ideas erróneas y muchos conceptos contradictorios.

Es normal que durante los dos o tres primeros años de vida el pie del niño tenga una apariencia de pie plano, esto es debido por su gran elasticidad y por el acumulo de tejido adiposo en la zona interna de la planta del pie. Es a partir de los cinco años cuando el pie ya comienza a tener un aspecto normal. Por lo tanto, esto no debe angustiar a los padres puesto que antes de los cuatro años la presencia de pie plano es frecuente. Lo importante es llevar un seguimiento del pie del menor a medida que va creciendo, y así evitar problemas mayores en un futuro como fascitis plantar, tendinopatías de tibial posterior y espolón calcáneo. Después de los 15 años el pie ya está totalmente formado, solo si a partir de aquí el niño presenta dolor el tratamiento es asintomático.

Pero vamos a aclarar conceptos. ¿Qué es el pie plano? Se habla de pie plano cuando no existe el arco anterior o longitudinal en el pie de un niño.

El pie plano se debe al hundimiento de los tres arcos que constituyen la bóveda plantar. Esta estructura es la encargada de soportar el peso y transmitirlo al resto de las estructuras del pie, al mismo tiempo que amortigua los impactos. En esencia, se trata de una debilidad de los músculos y ligamentos propios del pie que sostienen, unidos entre sí, los huesos sobre los que se apoya todo el peso del cuerpo; la presión ejercida sobre las estructuras aplana los arcos del pie dando lugar al aplanamiento.

¿QUÉ TIPOS DE PIE PLANO HAY?

Existen dos tipos de pie plano principalmente, el pie plano rígido, que es aquel que presenta una unión anómala de los huesos del pie, lo que conocemos como sinostosis tarsiana. Esto provoca una alteración de la movilidad y un pie plano doloroso. Y por otro lado, podemos encontrarnos con el pie plano flexible que es aquel en el que el niño presenta algún cuadro de hiperlaxitud ligamentosa que puede contribuir al hundimiento del pie en carga.

¿CÓMO SE TRATA?

En general, el pie plano flexible mejorará con estimular el desarrollo de la musculatura propia del pie mediante algunos ejercicios, la utilización de calzado adecuado y, en algunos casos, según la opinión del especialista, la utilización de plantillas.
Hoy en día estarían indicadas en los casos en los que se producen sobrecargas con aparición de callosidades y dolor. En el pie plano rígido el tratamiento será quirúrgico y existen diversas técnicas. Solo se indica la corrección quirúrgica en casos extremos, normalmente asociados a otros trastornos óseos y en pies con una deformidad progresiva.

EJERCICIOS Y CALZADO

Algunos ejercicios propuestos son:

1. Ejercicios de plano inclinado en marcha. Simplemente caminar de puntillas y de talones. Repetir diez veces.

2. Ejercicios sentados en una silla, y con la ayuda de un cono de madera, unas canicas o pelotitas de goma (cualquier objeto que el niño pueda agarrar con los dedos del pie) y una toalla. Con el cono de madera el niño moverá el pie de atrás hacia delante. Otro ejercicio será con un libro debajo del talón e intentando agarrar el objeto pequeño (canica o bolígrafo). Y por último, sentado en el taburete o silla, con la toalla en el suelo el niño ha de pellizcar la toalla con los dedos de los pies. De esta manera se fortalecerá la musculatura intrínseca del pie.

Con respecto al calzado, las recomendaciones básicas son:

1. Debe ser flexible y cómodo.

2. El contrafuerte (parte de atrás del talón) es mejor rígido para dar estabilidad.

3. El material, a ser posible, debe ser piel.

4. La pala del zapato ha de ser alta y el ancho adecuado a las características propias del pie.

5. La suela de goma para amortiguar impactos.

Son excepcionales los casos en los que los niños que han llevado un tratamiento bien coordinado y controlado no logran unos pies normales.