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Los pregones callejeros, patrimonio universal – Othoniel Rodríguez

El pregón es un capítulo imprescindible en la historia de los pueblos. Su factura ancestral emerge del sentimiento popular y sus múltiples variaciones están muy ligadas al mundo latino. A través de un pregón era posible anunciar en público una oferta comercial o cualquier otra novedad. Este tipo de notificación hecha a viva voz con el tiempo empezó a incluir un acompañamiento musical. Esa fue una de las formas usuales del comercio en tiempos pasados, y de la mayor parte de los oficios. El vendedor anunciaba su mercancía con un determinado grito o con un pregón, que tiene connotación musical. En algunos países el pregón se convirtió en una gran atracción, pues representaba un exótico espectáculo para los turistas y visitantes, igual que las actuaciones de los juglares.

Las historias romanas cuentan las peripecias de los pregones de especias y frutas que ensayaban todo género de suertes para vender en las calles, plazas y centros públicos. En Rumanía el pregón constituyó una página importante del folclore nacional. El continente africano también contó con esa expresión del acervo popular tradicional con coreografía incluida. Los pueblos de Brasil y Centroamérica practicaron una gama muy variada de pregones callejeros.

Una fuerza profunda con esa raíz de canto llano salió de la tradición andaluza con un acento muy especial propio de Andalucía. Las calle habaneras gozaron de infinito caudal de este quehacer callejero con expresiones muy variadas: el frutero, el heladero, el panadero, el escobero, el pescadero, el billetero y el manisero improvisaban sus pregones con gracia e imaginación. Desde lejos el amolador avisaba de su presencia con el hermoso canto de su inseparable flauta o caramillo, heredado de la cultura árabe.
Según el poeta Nicolás Guillén, “el pregón, aunque sencillo, breve, evanescente casi, es un arte que tiene forzosamente que gustar a todos porque su misión de reclamo así lo exige”.

Los pregones fueron fuente de inspiración para varios compositores cubanos. El repertorio es vastísimo: el famosísimo son pregón de El Manisero, de Moisés Simmons, aun vigente en el siglo XXI; El Botellero, de Gilberto Valdés; el Zun Zun y El Dulcero, de Ernesto Lecuona; El Yelero, de Néstor Milí; El Relojero, de Rodrigo Prats; y Los Tres Pequeños Poemas, de Amadeo Roldán para orquesta sinfónica, que transcribe un pregón tamalero.

Muchas de estas obras han recorrido el mundo en las voces de Rita Montaner, Bola de Nieve, Miguelito Valdés, Judy Garland, Josephine Baker, Libertad Lamarque, Antonio Machín, Merceditas Valdés, Elena Burke y Celia Cruz. Recientemente, la Orquesta Nacional de Cuba incluyó los Tres Pequeños Poemas, de Amadeo Roldán, en su reciente y exitosa gira por Estados Unidos de América. El pregón sigue vigente porque ,como patrimonio universal y cultural que es, nunca morirá.