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Rebrote fascista – Por Miguel L. Tejera Jordán

Me preocupa de este Gobierno lo mismo que al resto de los españoles. Me preocupan los recortes en educación, sanidad e investigación y que no se haya establecido un programa previo de ajustes que tuviera en cuenta las necesidades básicas de los ciudadanos. Me sacan de quicio los casi seis millones de parados y sus dramas familiares, los desahucios, las colas para comer caliente que se forman delante de las principales ONG, que están haciendo lo imposible por mantener un mínimo de cohesión social. Lamento el engaño en que cayeron miles de ciudadanos empantanados por las preferentes de los bancos, las colas en los hospitales, los paros en sectores vitales de la economía, la fuga de cerebros, la pérdida de competitividad empresarial y un extenso etcétera. Lloro por la desgracia en la que cayó este país por culpa de un presidente socialista -Rodríguez Zapatero- que tenía de socialista lo que yo tengo de obispo de la diócesis. Pero sangro, muy especialmente, por el talante fascista de este gobierno del Estado presidido por Rajoy. Creo que no estamos en manos de un ejecutivo simplemente conservador que protege a la banca y al gran capital. Creo que la cosa va más allá. Creo que estamos en manos de un gabinete que, luego de los recortes económicos y sociales, va a por el ajuste político y por el secuestro de las libertades esenciales del colectivo ciudadano. Botones de muestra: el ministro Wert se reúne en secreto con los obispos para devolver la asignatura de religión a las escuelas; el ministro Gallardón ha estado a punto de cambiar la ley del aborto para privar a las mujeres de su derecho a decidir; el mismo ministro de Justicia ha aprobado unas tasas judiciales que suponen el desmantelamiento de la tutela judicial efectiva contemplada por la Constitución. Los telediarios nunca fueron neutrales. Pero es que en estos momentos son un atentado contra la libertad de información (otro pilar fundamental de la Constitución de 1978). A mediodía y por la noche, los noticiarios de la pública RTVE, que nunca fueron independientes, como he dicho, se han convertido en una flagrante vergüenza y en una manipulación de la realidad. Destinan cinco minutos a la España popular del PP y más de media hora a medio mundo, deportes y el tiempo. De tal suerte que en España nunca pasa nada malo, mientras que el resto del planeta se hunde en la miseria y en la sinrazón. Nos entretienen con el color del bolso de la señora Obama o con el cáncer del presidente de Venezuela. Pero apenas se detienen en la desgracia interior. No hay análisis crítico. Todo está bien. Viva España y olé… No sé cuándo habrá nuevas elecciones. Pero ojalá fueran mañana. Para no dar mi voto a quienes preparan la antesala de una nueva dictadura. Para no dar mi consentimiento al rebrote del fascismo…

¡Feliz Navidad!