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Rivero se reinventa> Por Francisco Pomares

Con la crisis del presupuesto apenas iniciada, el Gobierno de Rivero se arriesga a perder apoyos en el Parlamento por parte de los partidos que lo respaldan, algo absolutamente inaudito en la política canaria. Hasta ahora, claro. Situaciones excepcionales como esta crisis que no ceja comportan reacciones extraordinarias. Coalición ha reconducido en su permanente el debate de los presupuestos, para evitar que pueda verse afectado por toda una serie de plantes -de los diputados de Coalición Canaria, si hacen caso a la petición del Cabildo- de los socialistas de El Hierro, de los nacionalistas de Lanzarote y así, suma y sigue, en una interminable deriva hacia el absurdo: un gobierno no puede sostenerse sin apoyos, y un presupuesto no puede salir adelante si no hay un gobierno detrás.

La tensión se ha hecho tan insostenible, y la situación tan incontrolable, que en Coalición han puesto sordina a la presión contra el pacto de los últimos días. Pero el silencio no significa que los problemas hayan desaparecido. Quizá significan todo lo contrario: los últimos congresos insulares le han quitado a Rivero el control del consejo político, pero, con dos años por delante, Presidencia cuenta con mecanismos y recursos para recuperarlo. Se equivocan quienes creen que Rivero se va a quedar como un pajarito enamorado, comiendo alpiste en la jaula de oro de la Presidencia.

Rivero es un superviviente: la política es el eje de su vida. Por llegar al poder ha sacrificado amigos, socios y afectos. Por mantenerlo será capaz de cosas más duras aún. Va a reinventarse. Ha decidido coger el toro por los cuernos y enfrentar la situación de división interna y cuestionamiento general de su liderazgo que hoy define lo que ocurre en su partido.

En la última semana, ha reabierto la agenda de sus relaciones y le ha quitado el polvo acumulado en estos años de creerse el centro de todos los mundos de Canarias. Ahora no para de plantear gestos de acercamiento. Algunos resultan más chocantes que otros, como los encendidos piropos a Binter -desde las primeras páginas de la propia revista de la aerolínea- después de haberse mojado personalmente implicando a su Gobierno en culpar a Binter de la ruina de Islas Airways. En las próximas semanas sorprenderá a propios y ajenos con la primera reestructuración del Gobierno, del que ya ha decidido que le sobra la consejera de Sanidad… Rivero se rehace y rehace a toda prisa con alianzas y afectos, para evitar ser comido por las pulgas. Claro que las pulgas que lo acosan desde su propia casa tampoco son precisamente fáciles de fumigar.