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Santo Tomás – Por Juan Carlos García

Qué pasaría en esos momentos en este país con unas leyes como las existentes en Estados Unidos respecto a la compra y portabilidad de armas?”

Esta pregunta la planteó mi madre hace unos días durante una conversación sobre la masacre de Newtown. No hace falta ahondar en las respuestas. Todos nos llevamos las manos a la cabeza. Mañana, 21 de diciembre, es el día de Santo Tomás. Uno de los 12 apóstoles. Sí, es un día especial.

Aquellos lectores que han vivido esa fecha en el País Vasco, y en concreto en San Sebastián, saben que es el día de la chistorra. Este embutido es mañana el protagonista de la ciudad y sobre todo de la Parte Vieja. Ese día es tradicional la rifa de un gran cochino vivo de más de 300 kilos, que se exhibe -también allí, por lo que parece- durante todo el día en el recinto de la feria. Mañana, el día será el más corto del año al que le seguirá la noche más larga.

Para muchos ciudadanos el día ha mermado tanto que viven en una noche casi permanente. Tanto es así, que si el invierno comienza oficialmente mañana, hacia el mediodía, aunque en sentido meteorológico campea en otras latitudes desde hace semanas, también es cierto que el invierno económico -ese otro general invierno, que derrotó en suelo ruso en distintas épocas a las tropas de Napoleón y Hitler- azota con virulencia miles de familias canarias desde hace años.

Así, estimados lectores, aunque el día comience a ganar minutos de luz a partir del próximo sábado, esta sociedad no vislumbra unos rayos de sol, de lucidez, capaces de traspasar ese mar de ineptitudes que congelan miles de hogares canarios.

Una parte mayoritaria de esta sociedad no cree ya en promesas. Necesita primero ver y después creer, como Santo Tomás.