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¿Tenemos lo que somos?> Por Ramiro Cuende Tascón

¿Somos lo que tenemos? Estas preguntas tienen miga; yo respondería “ni idea”, o que quizá la primera, con toda seguridad, es más bella. Sobre estas reflexiones existen muchas variantes; así, por ejemplo: ¿somos lo que somos? O ¿tenemos lo que tenemos? La cosa se aclara; las respuestas a esta es tan cierta como la vida. Un clásico sería la de ¿tener o ser? Cuestión que nunca ha quedado resuelta por la curiosa imperfección de esta caterva llamada humanidad.

Erich Fromm escribió en una de sus obras sobre esta última pregunta, en su libro ¿Tener o ser?, en el que hace un análisis social y psicológico del egoísmo y del altruismo como dos de las orientaciones básicas del carácter. Parece ser que tener, lo que se dice tener, hay que tener ¡pero no con la avaricia del tío Gilito! Sobre este particular asunto hay cuestiones que se presentan como casi todo dicotómicamente, como si de dos tendencias ideológicas -vitales- se tratara.

Unos se podrían denominar los “tenedores” y los otros los “comestibles”, avaricia frente a pasión. Unos son los amasadores y otros los amasados. No voy a cargar las tintas contra ninguna de las dos posturas vitales. Ambas son complementarias si se salpimientan adecuadamente. En cambio, un exceso de aliño, hace de los primeros una cuerda de usureros inconscientes, y de los segundos, una piña de romanticones arrastrados. O sea, habrá que cuidar el uso del convoy.

En Canarias la cosa es paradigmática: no somos ni una cosa ni la otra, somos un lugar en ninguna parte, en el centro de todo y de nada, con costes añadidos y un montón de gaitas más. Si tuviéramos un concepto claro de lo que queremos, para qué y hacia dónde, otro gallo cantaría. De ser así, tendríamos lo que somos. Hoy en día vivimos lo que merecemos. Estoy convencido de dos cosas: la primera es que tenemos capacidad y la segunda es que cuando ha sido necesario en otras etapas de la historia se ha hecho.

La memoria puede ejercerse desde el talante de tener y en la cualidad de ser. En el estilo de los “tenedores”, recordar es una relación enteramente mecánica. En el de los “comestibles”, se recuerdan activamente las palabras, las ideas, las escenas, la música; o sea, se relaciona un dato sencillo que se recuerda con muchos otros datos con los que este tiene relación.
Se acerca Papá Noel, a día de hoy, la historia cuenta que vive en el Polo Norte acompañado de la señora Noel.

Y ¿qué hacemos con el Nacimiento? Pienso que como toda la vida, con sus animales y el cagón.