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Usted no es usted – Por Jorge Bethencourt

Una ciudadana comunitaria acude a su centro de salud en Tenerife. Hace la larga cola que hacemos todos los canarios para recibir la primera asistencia pública (más de 200 días para tener el dictamen de un especialista, el más lento de todos los sistemas sanitarios de España). Cuando llega a la mesa y entrega sus papeles, el funcionario, que consulta atentamente la pantalla del ordenador, le dice que ella no es ella. ¿Cómo? Vamos, que por el número que aparece en la pantalla, la señora es originaria de Camerún. La ciudadana europea, confusa, le saca sus pasaportes, sus tarjetas de identidad y el certificado de bautismo intentando demostrar que ella es realmente quien es.

El funcionario pide ayuda a una compañera. Que le eche una mano. “Es que ella no es ella”, le dice. Mientras el centro de salud empieza a convertirse en una secuencia de Un día en el circo, de los hermanos Marx, la funcionaria, a la vista de la profusión de pruebas que demuestran que la señora es la ciudadana que dice ser, se la lleva a otra mesa para consultar en su ordenador. “Es que tenemos tres programas distintos y a veces hay fallos”, le dice. “¿Usted es de Holanda?”. Le pregunta. “Sí”, responde la señora. “¿Y eso es Europa, no?”. La ciudadana mira alrededor preguntándose si es un programa de cámara oculta.

Pero no. Es que la señora ha sido dada de baja en la Seguridad Social desde el mes de septiembre y sin que se haya enterado. ¿Un fallo informático? No puede ser. Porque la señora comunitaria, que después de trabajar diez años en nuestra isla está en paro -como tantos otros canarios- recibe una prestación por desempleo en la que se le descuenta, religiosamente, la cuota correspondiente a la Seguridad Social. O lo que es lo mismo, que está cotizando. Así que ¿cómo pueden hacerle cotizar y al mismo tiempo darla de baja en la Seguridad Social?

En el centro de salud la despachan sin resolver su problema. No es allí. Tiene que pedir cita previa en el Instituto Nacional de la Seguridad Social, exponer su problema y esperar que se lo resuelvan. Y puede tardar. ¿Y si, mientras tanto, se enferma? Pues que la atienda Rita la Cantadora. O un seguro privado. Y en la misma situación, al parecer, se pueden encontrar muchos ciudadanos comunitarios considerados por nuestra administración pública como extranjeros inmigrantes sin papeles.

¿Esto es España? Me pregunta un amigo alemán. Esto es, amigo. Esto es Larra. Esto es vuelva usted mañana. Esto es usted qué se ha creído. Esto es un asunto de otro departamento. Esto es que yo no estoy aquí (pagado por usted y por todos esos que están haciendo cola) detrás de esta ventanilla, para solucionar sus problemas, ayudarle y partirme la cara por usted. Esto es esto, como dijo un avispado jugador de fútbol vasco: “la cosa”.