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Cuando un amigo se va, Antonio Méndez – Por Alfredo Mederos

   

Pero hombre, si nos vimos en la capital palmera a principios de diciembre y nada me indicaste te ibas a marchar tan pronto; al contrario, con esa fortaleza que te dio bailar Los Enanos tantos años, y ese olfato para captar las noticias del ambiente que te rodeaba, y comentabas con ironía inigualable, me informabas de como veías la vida local e insular en estos difíciles momentos, y cuando digo vida local e insular, incluía nuestra común militancia en el Partido Socialista desde aquellos lejanos tiempos del Partido Socialista Popular de Tierno Galván (hablábamos de ideas, pues nunca me habló de aspirar a ocupar puestos políticos); y lo hacía con la entereza de quien no tuvo empacho en dirigirse a las principales personalidades, fueran políticas, literarias, artísticas y científicas del Mundo. Residiendo por razones profesionales fuera de la isla de La Palma, pero visitando la isla y su capital con frecuencia, cuando llegaba a la capital disponía de dos fuentes de información sobre la vida local precisas y fieles: Paco Lugo (Francisco Lugo Rodríguez, hermano de Alberto y Jaime), compañero de curso de Bachillerato y fiel amigo en el Instituto de Santa Cruz de La Palma, y Antonio Méndez, compañero de estudios y amigo, y como he indicado de militancia socialista. La marcha de Paco Lugo y no encontrármelo cuando pasaba por el Ayuntamiento y la plaza de España, me producía un gran vacío y una gran tristeza, pero me quedaba Antonio Méndez para comentar la actualidad palmera. ¡Qué delicia cuando lo hacíamos acompañados con los correspondientes vasos de vino! La falta de ambos, Paco y Antonio, me produce un vacío y una tristeza inmensas. Sí, tengo otros amigos en la capital palmera, que también me acogerán e informarán con cariño, pero siento que estamos en otra época, que una generación se va, y la esperanza que me queda es verles también en el infinito.