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Piden 20 años de cárcel por un asesinato en Barranco Grande

   

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

La Sección Quinta de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife juzga desde ayer a un vecino de Barranco Grande de 39 años al que se le acusa de asesinar a su mujer, al parecer y según el escrito del Ministerio Fiscal, preso de los celos.

Durante la mañana de ayer se prolongó durante horas la elección del tribunal jurado que esta semana revisará lo acaecido en una triste madrugada de noviembre de 2010 en un vivienda de la calle del Ciprés donde convivía la pareja y sus dos hijos, ambos menores de edad y en la actualidad bajo tutela de los abuelos.

Según el relato de la Fiscalía, donde se pide una pena de 20 años de cárcel y 300.000 euros de indemnización para los hijos, el ahora acusado dudaba de la fidelidad de su esposa y, tras horas de vigilia controlando las cuentas de Internet de ella, cogió un cuchillo y le asestó dos puñaladas, la primera de las cuales mortal de necesidad al atravesarle un pulmón y ocasionarle una gran hemorragia interna.

FUGA POR LA AUTOPISTA

Tras el ataque, acaecido poco después de las cuatro de la madrugada, el hombre salió de la vivienda gritando a pleno pulmón que había cometido el crimen, algo que oyó claramente el hermano de la víctima y vecino de la pareja, para a continuación huir en su vehículo por la TF-1, popularmente conocida como la autopista del Sur.

Localizado en esta vía por la Guardia Civil, en principio logró zafarse de ellos conduciendo a gran velocidad, pero cambió de parecer y optó por volver en dirección a la capital. Finalmente, cuando circulaba a la altura de Las Caletillas se estrelló contra otro vehículo y acabó chocando contra la mediana.

TOMA DE MEDICACIÓN

En el escrito del Ministerio Fiscal se incluye la apreciación de una dolencia crónica por parte del acusado que puede degenerar en actitudes agresivas y para mitigar sus efectos tenía prescrita una medicación específica. Sin embargo, semanas antes del trágico desenlace, el ahora acusado habría dejado de ingerirla a pesar de que era conocedor del riesgo que corría.

Desde que tuvo lugar la muerte de la mujer y el arresto de su marido, éste ha permanecido en prisión preventiva, donde ha recibido especial vigilancia ante un par de tentativas de suicidio por su parte.