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SIN ATAJOS>

Carnaval de Día conservador – Por Ángel Llanos Castro*

   

La familia debe ser el centro de la toma de decisiones de las autoridades políticas. Sin perjuicio de afrontar los problemas públicos que puedan a afectar a otros grupos de ciudadanos, la familia tradicional es la base de la socialización de los individuos, pues en su núcleo se imbrican los principios y los valores que cada persona desarrollará en su juventud y en su madurez.

Este año se celebra la quinta edición del Carnaval de Día en Santa Cruz de Tenerife, una actividad ya consolidada (hasta el punto que se ha extendido por otros municipios canarios), pero que nació con dificultades. Cuando en 2008 se planteó que la familia también debía ser la protagonista de esta fiesta declarada de Interés Turístico Internacional, organizando una jornada diurna, algunas voces descalificaron la iniciativa porque se convertiría en un after para resacados; obviamente, esas críticas desaparecieron como una auténtica digresión al día siguiente, tras comprobar que 250.000 personas acudieron a la llamada que hizo el Ayuntamiento. Esta decisión política se basó en dos argumentos sólidos: situar a cientos de miles de clientes en potencia a las puertas de los establecimientos comerciales y de restauración de la capital, ya que las pequeñas y medianas empresas son las principales fuentes generadoras de empleo; y fomentar las actividades recreativas conjuntas para padres, hijos y abuelos, sin inconvenientes por limitaciones de movilidad, gracias a una organización meticulosa no abigarrada.

Un lustro después de su creación, el Carnaval de Día ya no es omnímodo y requiere de un equilibrio entre tradición y modernidad. Nada adviene por casualidad: ni fue casualidad que Santa Cruz se abarrotara de visitantes en las primeras celebraciones de esta actividad, ni lo es que haya perdido empuje en los últimos años, como tampoco surgió por irenismo espontáneo las soluciones a los problemas del ruido que judicializaron en el pasado la fiesta.

Quién iba a decir que una política conservadora para proteger a la familia tradicional y apoyar a los empresarios impulsaría una fiesta que decaía.

*EXPORTAVOZ DEL PP EN EL CABILDO DE TENERIFE Y EN EL AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ