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La columna de Churchill – Por Tinerfe Fumero

   

¡Chas viría! Mi reino por un sitio o el último del PP
Resulta que Ricardo III estaba en un aparcamiento de Leicester, o al menos eso delata el ADN de los restos encontrados el año pasado y ahora certificados. Curioso fin para el Plantagenet, último de los York, aparcado en la memoria de la Humanidad como malvado entre malvados por hacer lo mismo que todos sus rivales: promover una selección natural hasta llegar al trono, aunque sea por la vía criminal. Asesino de los niños príncipes para el bardo de Avon pero superviviente de Margarita de Anjou, el hallazgo de su cadáver confirma lo que contaba Tomas Moro de él: era un jorobado al que le costaba caminar, por mucho que se tratase de un guerrero temible que tanta sangre derramó entre rosas, bastante antes que los hermanos Cohen. En realidad, lo que gritó Ricardo aquel 22 de Agosto de 1495 en Bosworth fue “¡traición, traición, traición!”, pero ya se sabe que la Historia siempre la escriben los vencedores, y de esos relatos (parafraseando a Mariano Rajoy) “todo es mentira, salvo alguna cosa”. Pues eso, oiga.

¡Chas viría! Lo que va de un clavo a una libreta
Dicen que Rajoy también tiene su Stanley, el que renegó de los York para dar a los Tudor esa batalla decisiva. Pero a Ricardo III, dicen, lo que le falló fue un clavo de la herradura de su caballo. Los ingleses aprendieron así de estos sucesos: “Por un clavo se perdió una herradura / Por una herradura se perdió un caballo / Por un caballo se perdió una batalla / Por una batalla se perdió un reino”. El clavo de Rajoy sería una libreta, retocada o inventada o vaya usted a saber si hoy es martes y a Bárcenas le toca ser Luis el Cabrón o, por contra, sale bien lo de la amnistía fiscal. Pero Bárcenas no es Stanley, ni sabrá de las dos rosas. Si algún día Rajoy sucumbe ante el enemigo clamando por la traición sufrida, será por una mujer de la que pensaba ya había sobrevivido, como Ricardo de la de Anjou. Salvo que Esperanza Aguirre rectifique y diga que todo es mentira. Salvo alguna cosa.