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Con ‘b’ de… – Por Juan Carlos García

   

La columnata elíptica de Bernini que delimita la plaza de San Pedro en el Vaticano, espacio dedicado a ceremonias religiosas públicas, vivió ayer una jornada histórica. Por primera vez desde su construcción, a mediados del siglo XVII, fue testigo de las palabras de adiós de un papa a sus fieles. Benedicto XVI deja hoy el mando, a las 20.00, al cardenal Bertone hasta la fumata blanca. Fuera de los muros de la Santa Sede, a escasos metros, la política italiana se enreda como solo lo saben hacer los trasalpinos, como si de un plato de espaguetis se tratase, a falta de la salsa. Bien a la carbonara, bien a la milanesa.

La izquierda de Bersani o la derecha del despreciable Berlusconi. En Berlín, hasta que se produzca esa otra fumata blanca romana, toman nota del nuevo camino italiano. En mitad de alemanes e italianos, en Berna, capital suiza, no daban crédito al tiroteo producido ayer en Lucerna, con tres muertos, en una sociedad símbolo de la neutralidad y el civismo, pero también bien armada. Hasta tierra helvética se vanagloria de haber llevado casi 40 millones de euros el tal Bárcenas. Y en un esperpéntico movimiento existe la posibilidad, según apuntan algunas voces, de que el extesorero del PP gane su demanda al partido de Rajoy por despido improcedente. Y rizando el rizo, que pase a cobrar el paro.

Según el diccionario de la RAE, una bárcena es “un lugar próximo al río, el cual lo inunda, en todo o en parte, con cierta frecuencia”. Otra definición recoge que se trata de “un terreno en pendiente de gran amplitud”. Estimado lector, saque usted su propia semejanza. Si con la segunda letra del alfabeto comienza gran parte de los nombres propios de estos días, no pueden olvidarse los Borbón por unos asuntos y los Bordiú por otros. No cabe duda de que el acrónimo BAR resaltaba en las televisiones la noche del martes junto al de RMA. Hasta los niños descifran a quién pertenecen cuando de un marcador se trata. Ya, aquí, en suelo canario, Bermúdez trata de encaminar sus pasos. Mientras, Barragán (de CC) lo ha dicho claro: “No, rotundo” al petróleo.