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MIRADA PROPIA >

Desánimo – Por María Vacas Sentís

   

¿Quién es mejor jefe? ¿Aquel capaz de sacar lo mejor de sus empleados, reforzando sus cualidades innatas y buenas prácticas, la iniciativa propia o la creatividad, premiando su buen hacer, eliminando obstáculos y malas prácticas laborales, intentando generar un buen clima de trabajo mediante la detección de hábitos y culturas organizacionales tóxicas, dando libertad creativa, sin asfixiar con normas estúpidas? ¿O aquel que los desprestigia ante la sociedad mientras se dedica a la contabilización escudriñadora de los minutos que el empleado pasa entre cuatro paredes, empeñado en idear nuevas tropelías burocráticas y desquiciantes para interpretar la ley de la forma más desfavorable a los intereses de los trabajadores, una vez eliminados casi todos los días libres, los derechos adquiridos, las ayudas sociales? ¿Cómo se consigue un mayor rendimiento, motivación y el gusto por el trabajo bien hecho? ¿Qué nos enseñan las empresas de éxito? ¿Acaso caminando hacia una mayor fosilización administrativa, como se empeñan algunos, o intentando sacar lo mejor de cada persona desde la libertad y la responsabilidad, adecuando los perfiles profesionales a las tareas desempeñadas, premiando al que trabaja y denostando al gandul? Cunde el desánimo en la Administración pública canaria, tanto entre los han visto recortados sus salarios de forma abusiva y discriminatoria, como entre los sobrevivientes provisionales a la espera de un nuevo zarpazo. Parece que algunos se hubieran empeñado en colocar sobre las espaldas de los trabajadores, una sobre otra, sucesivas e insoportables láminas de acero. Cada vez son menos los dispuesto a regalar ni un minuto de más a una organización irracional capaz de pedir explicaciones por salir diez minutos antes de la oficina una semana, sin tener en cuenta las varias horas de más realizadas en ese mismo mes. Y todo porque el aplicativo informático no tiene habilitada dicha función, por lo que el trabajador se ve obligado a perder el tiempo en trasvasar absurda y artificialmente minutos de una semana a otra. Una Administración que a través de su instituto de formación organiza rimbombantes cursos y jornadas para hablar de la necesidad de trabajar por objetivos, premiar la creatividad, o fomentar el liderazgo y el cambio de rutinas burocráticas y bla bla bla, mientras confunde modernización con informatización y se pierde en un bosque cotidiano de imbecilidades metódicas.

mvacsen@hotmail.com