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Dos artesanos recuperan el teñido ancestral con cochinilla

   

El insecto que utilizan para elaborara el tinte vive en las tuneras. / DA

El insecto que utilizan para elaborara el tinte vive en las tuneras. / DA

EFE | La Gomera

Los artesanos Mathias Rapp y Petra Abel han recuperado en La Gomera el teñido ancestral con cochinilla de la misma manera que se realizaba hace siglos. Los artesanos, de origen alemán y residentes en la isla, trabajan desde hace más de cinco años la técnica de teñido natural con este insecto para la elaboración de bufandas, lana o pañuelos.

Rapp explicó que la cochinilla, que vive en las tuneras, fue hace años un importante producto de exportación en las islas para su uso alimenticio y textil, hasta la introducción de los colorantes artificiales. Mediante esta técnica, Mathias y Petra consiguen que sus productos luzcan una gama de colores entre rojo, rosa o morado, según los mordientes (fijador) utilizados.

Para ello, Rapp comenta que en primer lugar hay que recoger la cochinilla de la pala de la tunera con una cuchara para más tarde cernirla y tenderla para su secado. Una vez seca, se muele, se mezcla con ácido tartárico y se hierve con un poco de agua durante una hora a fuego lento.

Asimismo, el producto resultante se introduce en una bolsa fina de seda que se cierra y se pone en una olla junto con la prenda a teñir y el mordiente elegido (zumo de limón, vinagre o alumbre).

TINTE

Para el tinte, se utiliza la cochinilla de mayor tamaño, mientras que las crías se introducen en una bolsa que se ata y cuelga de la tunera para su repoblación. El artesano recuerda que la cochinilla es uno de los pocos tintes naturales que permite que la prenda no se destiña ante el agua o la luz, además de no producir reacciones alérgicas.

El artesano señala que la cochinilla es aún una materia prima muy apreciada para su utilización en cosmética y uso alimentario en yogures o bebidas. Destaca que en La Gomera en estos momentos escasea la cochinilla, dado que las últimas lluvias arrastraron los adultos al suelo donde no pueden caminar.

Mathias Rapp y Petra Abel, que ofrecen sus productos en los mercadillos de San Sebastián y Valle Gran Rey, también trabajan en el teñido con cebolla, que deja a las prendas un tono amarillo claro brillante, o con la rubia roja, cuya raíz tiñe de un color anaranjado, así como con aloe y fieltro nono.