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En busca de la pornografía infantil – Por Sergio García de la Cruz

   

La pornografía infantil es uno de los delitos que mayor rechazo social produce. Nos quedamos perplejos al conocer el perfil del tipo de delincuentes que lo comete. Internet les proporciona un magnífico medio para cometerlo. La policía, consciente de ello, rastrea la red con el fin de desenmascararlos.

La herramienta mayormente utilizada para la adquisición y trasmisión de fotografías, videos, etc., son los programas que hacen uso de un tipo de arquitectura de comunicación denominada Peer to Peer (P2P). Esta permite a los individuos comunicarse y compartir información con otros individuos sin necesidad de un ordenador central que la comunicación. Algunos de este tipo de programas son: Utorrent, Vuze, Ares, Tribler y Emule. Pues bien, valiéndose de ellos los pedófilos se proveen o comparten material de pornografía infantil.

Para evitarlo, la Policía se ayuda de ciertas herramientas de investigación que siguen la pista de los archivos de pornografía infantil que circulan por ellos. El NordicMule es uno de ellos. Creado por el Servicio Nacional de Investigación Criminal de la Policía de Noruega, se trata de una modificación del Emule que facilita la búsqueda de personas que comparte este tipo de archivos. Otras herramientas son el Emule Plus v1gR2 Element, el rastreador Híspalis o Florencio y el vicus.

En la actualidad el sistema utilizado por el Cuerpo Nacional de Policía es el Child Protection System (CHS) de fabricación americana. Sustituye al NordicMule, y usa un buscador más ventajoso, el GnuWatch, que nos permite, entre otras cosas, seleccionar el país que nos interese.

Generalmente la investigación comienza cuando un usuario que está haciendo uso de unos de los programas P2P realiza una descarga concreta, pero cuando accede a su contenido descubre que el título no se corresponde con el contenido, y se encuentra con una película o foto de pornografía infantil y da cuenta a la policía de ello. A partir de ahí se localiza el indicador alfanumérico de ese archivo (hash) que lo distingue entre todos los demás y aunque se cambie el título este permanece para siempre. Posteriormente vamos anotando las IP´s (número que identifica normalmente un ordenador) de quien descarga este material. No ocurrirá nada si la descarga es de manera accidental, pero, cuando esto es reiterado la policía actuará.

Los problemas que no puede suscitar este tipo de investigaciones son los relacionados: con la IP, la identificación del archivo, la ausencia de intención por parte del autor por las descargas accidentales o el hecho de que estos programas utilicen un algoritmo obsoleto (MD4) y con ciertas debilidades, entre otros. Por lo tanto, estas investigaciones se deben apoyar en otras pruebas adicionales. Ciertamente se echa en falta una regulación sobre estas herramientas o una pronunciación del Tribunal Supremo o en su caso del Tribunal Constitucional.

Hoy por hoy nos encontramos en la situación en que estos delincuentes son conscientes de estos controles y van un paso más allá usando otros medios para hacerse con estos archivos ilegales, formando, por ejemplo, comunidades cerradas al público en general.

www.sergiogarciacruz.com