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Hay opciones – Por Francisco Pomares

   

El caso Bárcenas se extiende por todas partes como una mancha de aceite pringosa, y parece contaminar todos los asuntos de la política, todas las decisiones, todas las informaciones de estos días. En Canarias ya nos hemos encontrado con la primera deriva del asunto: casi cinco millones de pesetas de las de antes se anotaron para pagar a una empresa de Telemarketing de la isla de Tenerife, en esa contabilidad que ha hecho que la libreta de Bárcenas sea ya más famosa que la libreta de Aznar. Y aparece también un apunte de entrega de 250.000 pesetas a un tal Viñares, para pagar algo de Paco Álvarez Cascos y Rajoy en las Islas. De ese Viñares, en el PP canario no tienen ni zorra idea de quién es. Y es que desde la peseta hasta ahora ha llovido lo suyo, aunque los protagonistas sigan estando ahí… Son estos asuntos, en cualquier caso, muy menores dentro de la trama general de los sobresueldos pagados con fondos ilegales, que es la madre del cordero. Pero es que hasta los escándalos responden a la lógica actual de la centrifugación regional. Así, mientras el país sigue creciendo impertérrito hacia la cifra imposible de seis millones de parados, la oposición se dedica a pedir la dimisión del presidente.

Es de recibo, es sin duda lo que toca, pero echa uno en falta una propuesta más ambiciosa por parte del segundo partido del país, quizá la del ofrecimiento para un gobierno de catarsis, presidido por alguien del PP ajeno a los actuales enjuagues, integrado por las principales fuerzas políticas de la Cámara, y con fecha fija hasta sólo el final de esta legislatura: dos años y medio a partir de ahora. Tiempo mínimo para un gobierno capaz de hacer frente a las tareas más urgentes: limpiar la política española de golferías y corrupciones, afrontar la recuperación, poner en marcha la circulación del crédito a familias y empresas, activar el empleo, reformar la administración, reconducir los presupuestos y resolver el avispero catalán. Porque esas son las tareas más urgentes que -se supone- debería plantearse el Gobierno de la nación.

El Gobierno actual esta ahora demasiado ocupado demostrando su no culpabilidad y pidiendo actos de fe. ¿Cómo puede Rajoy afrontar en estas condiciones la tarea que tiene por delante? ¿Con qué credibilidad cuenta en Europa después de esto?

Mientras Rajoy se lo piensa, a su antiguo tesorero, el señor Bárcenas, se le ve en Francia entretenido en restaurantes de lujo, disfrutando ajeno por completo a la polvareda levantada.