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Monumento – Por Alfonso González Jerez

   

Y de repente aparece una foto en todos los periódicos isleños: el vicepresidente y consejero de Educación del Gobierno de Canarias, José Miguel Pérez, saludando afectuosamente a Magdalena Álvarez, exministra de Fomento y vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones. Hasta Luxemburgo viajó el señor Pérez para ser fotografiado de tal guisa y anunciar, con redoble de tambores, que estaba negociando con el organismo financiero un préstamo para la construcción, por parte de inversores privados, de una docena de nuevos centros escolares en el Archipiélago. Y ahí, más o menos, se detenía el comunicado oficial sobre la visita, las gestiones y los objetivos de la postinuda iniciativa, no se me engolosinen. El Gobierno autonómico -como ocurre con todos los gobiernos de la una y diversa España- cuenta ahora lo que hace siguiendo la técnica de los escritores de los antiguos folletines o los guionistas de las malas series de televisión. Por lo general ocurre como en Los Serrano: el político despierta, con un poco de baba fría sobre los belfos anhelantes, y descubre que todo ha sido un sueño, y usted lo ve, suspira, y se pasa al canal de la teletienda…

¿De dónde ha salido este lúcido e impetuoso proyecto de la Consejería de Educación? ¿Cómo interviene en el mismo la Consejería de Economía y Hacienda? ¿Cuál seria el presupuesto global y los porcentajes correspondientes de los inversores públicos y privados? Las preguntas no son sino moscones que intentan perturbar la imagen luminosa y esperanzada de la fotografía luxemburguesa. Curiosamente lo único que tiene contabilizado Pérez con cierta exactitud son los puestos de trabajo que se crearán: unos 2.000 aproximadamente. Ha mimetizado el modus operandi de su presidente, de quien ha aprendido que la política nada tiene que ver con la gestión. Alguien le ha preguntado al señor Pérez si eran necesarios los futuros centros y el vicepresidente cedió la palabra al consejero de Educación para aclarar que en algunas partes no sobran y en otras faltan. Esta luminaria es la misma que, al frente de su departamento, ha impuesto, por ejemplo, el fin de las contrataciones para sustituciones en caso de baja del profesorado, de tal modo que si el profesor de Inglés se rompe una pierna, lo puede sustituir el profesor de Gimnasia. O viceversa. Doce centros. Vacíos. Sin profesores.

Desprovistos de recursos técnicos y pedagógicos. Con comedores limpios como una patena. Lo que quiere Pérez es construir un monumento simbólico de su paso por el Gobierno.