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Natalie Wood – Por Luis Ortega

   

Treinta años después, la revisión de la autopsia y la consideración de los hematomas y magulladuras en su cuello y brazos proyecta sombras sobre la muerte de la actriz que, con Liz Taylor, fue la más querida por el público y la industria norteamericana en la segunda mitad del siglo XX. La investigación oficial determinó que Natalie Wood (1938-1981) falleció “por ahogamiento” tras caer al Océano Pacífico desde el yate familiar, la noche del 29 de noviembre; ahora se sumaron otras circunstancias, aunque sin consecuencias penales: una fuerte discusión con su esposo – Robert Wagner – y las lesiones que, según el informe forense, “se produjeron antes de su caída”. La bella californiana -con orígenes rusos- se ganó el corazón de sus compatriotas con cinco películas protagonizadas entre los nueve y los catorce años y, en 1955, llegó su consagración como partenaire de James Dean en Rebelde sin causa. Desde entonces despegó su carrera de treinta títulos, algunos tan sobresalientes como los fechados en 1961: Esplendor en la hierba, dirigida por Elia Kazan y compartiendo reparto con Warren Beatty ; y West side story, el exitoso musical de Leonard Bernstein, llevado a la pantalla, cuatro años después de su estreno en Broadway, por Robert Wise y repuesto en estos días por la TDT.

La Wood demostró con esta última su talento y versatilidad para acometer con éxito este difícil género, y fue nominada, por tercera vez, para el Oscar. Frente a su popularidad, y al favor de los grandes directores y los galanes más cotizados, su vida y sus relaciones sentimentales fueron tormentosas, desde el noviazgo sin final feliz con Elvis Presley, a su boda, divorcio y boda con Robert Wagner. Siempre tuvo presente la brevedad de su existencia, profetizada por una anciana cuando llegaron sus grandes éxitos y padeció un incontrolable miedo al mar. Hojeo el best-seller Goodbye Natalie, goodbye Splendor (2011), de la periodista y escritora Marti Rulli que, sin contemplaciones, aseguraba la intervención del marido de la estrella en el suceso, y alterno el repaso con el dvd que reproduce más intensa interpretación dramática en una triste historia de amor que tiene como leiv motiv un poema de William Wordsworth, que bien podría haberle servido de epitafio en su sepulcro del Memorial Park de Los Angeles: “Nada nos devolverá los días del esplendor sobre la hierba, pero nos recordaremos y fortaleza hallaremos en lo que nos queda”.