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Quícara ponedora… – Por Miguel Tejera Jordán

   

Que me guarden una quícara ponedora de la mayoría de integrantes de la clase política española. Para hacerme unos huevos revueltos o, mejor, unos cataplines a la flamenca, con mucho chorizo de cantimpalo. A ver si mastico, digiero y defeco a unos cuantos saqueadores/as de bolsillos del pueblo. Que ya son legión en todos los partidos. Y en todas las instituciones. Pero antes de hacerme los huevos revueltos de quícara, explicaré al amable lector lo que pienso hacer con mi voto en las próximas elecciones. Seré tan breve como tajante:

PP.-No le daré mi voto a los chicos de Bárcenas así me prometa Rajoy que se arranca los pelos de su barba uno a uno.

PSOE.-No le daré mi voto a Rubalcaba aunque se implante los pelos de la barba de Rajoy en su calva, también uno por uno.

CC (Coalición Canaria).-No le daré mi voto a Paulino Albano (ni a Romina y compañía…) porque ello constituiría una completa gilipollez por mi parte.

¿Entonces, a quién le daré mi voto?

Vayamos por partes: a) si me quedo en mi casa, o me voy al monte o a la playa, mi voto no figura, no cuenta. Lo que favorece a los pelos de la barba de Rajoy, los que le faltan en la cocorota a Rubalcaba, o a los del conejo en salmorejo que preparó por las fiestas navideñas y de fin de año doña Romina, (cuya receta, por cierto, apareció publicada – ¡y no es broma, créanme! – en la última página de un periódico local que no fue DIARIO DE AVISOS, precisamente…); b) si voto en blanco, mi voto beneficia a los partidos grandes antes citados, lo que equivaldría a regalarle la espuma de afeitar a Rajoy, el suavizante de pelo a Rubalcaba y el aceite de oliva, virgen, extra, al pirex de horno del conejo en salmorejo de doña Romina… Y no estoy por la labor, ciertamente; y c) si me hago mis necesidades en la papeleta electoral, pues no sólo me anulan el voto, sino que el perfume no llega a sus destinatarios, es decir, a los pelos de la pituitaria del Partido Popular, PSOE y Coalición Canaria.

¿Qué haré? Ir a votar.
¿Por quién? Por un partido pequeñito.
¿Por qué? Porque le quito un voto a los tres grandes y hago un poco mayor al pequeñito.
¿Se puede?
¡Sí, se puede…!