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“Salvo alguna cosa” – Por Francisco Pomares

   

Hay políticos que pasan a la historia por una frase: del “Alea jacta est” de Julio César al “Sangre, sudor y lágrimas” de Winston Churchill, hay dos mil años de frases trascendentes. El “no es cierto, salvo alguna cosa” de Mariano Rajoy pasará sin duda a las frases célebres, pero no precisamente como algo memorable, sino como una manifestación más del singular carácter de Rajoy.

En medio de la que esta cayendo, con la economía en permanente estado de recesión, enfrentados a la mayor crisis sistémica que se recuerde, lo único que es capaz de decir un Rajoy que actúa como si esto no fuera con él, para enfrentarse al escándalo de los papeles, es que no pero sí, aunque un poco. Pero la corrupción es como el embarazo. No se puede ser un poco corrupto, como no se puede estar un poco embarazada. El “alguna cosa” de Rajoy requiere una explicación. Requiere que se aclare si esa cosa son las anotaciones que responden a la realidad y que han sido reconocidas por Pío García Escudero, Jaime del Burgo y otros, o también hay que incluir lo de Trías Fargas, que dice que conocía las libretas y que los pagos se realizaban, o las declaraciones realizadas cuando el caso Salmón por el ministro Soria, que hace algunos años, cuando no era ministro, explicó al juez que algunas perritas que había que explicar eran el sobresueldo que recibía en metálico de su partido.

Y es que aquí hay que empezar por admitir la mayor, que es que en el PP (y otros partidos) han estado pagando a los suyos importantes sobresueldos -en metálico, si es verdad lo que dijo en sede judicial el ministro- y eso ocurre desde hace la tira.
Esa es la clave de todo este asunto, no si la libreta de Bárcenas la escribió ad hoc para pringar al PP o si es la punta de un misil nuclear que Bárcenas guarda en el silo de una notoria de Madrid. Aquí la clave está en los sobresueldos, en quienes los cobraban y en cómo se financiaban. Comprendo que les de vergüenza reconocer que se embolsaban una pasta gansa, pero, si es pasta legal y declarada a Hacienda, que lo digan de una vez y la moralidad del asunto habrán de dirimirla los votantes. Si son cuartos Naseiro o cuartos Gürtel, dinero de comisiones ilegales logradas a cambio de contratos de obras, quienes hayan cobrado deben dejar el Gobierno y entrar en los tribunales. Comprendo que los afiliados del PP y muchos de sus votantes se fíen de Rajoy y quieran creerlo cuando dice que él no cobró. Pero otros ciudadanos, entre los que me incluyo, preferimos confiar en la investigación de la fiscalía Anticorrupción. Y ojalá Rajoy diga la verdad.