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Santa Cruz, en la Ruta de Magallanes – Por José Manuel Bermúdez Esparza

   

Santa Cruz de Tenerife se honra en haber sido la primera escala del viaje emprendido por la escuadra de Magallanes en 1519, que tuvo como punto de partida Sevilla, a donde llegaría tres años después -tras no pocas aventuras y penalidades- la única nave que consiguió regresar de las cinco que partieron, ya al mando de Juan Sebastián Elcano al frente de los apenas 18 exhaustos supervivientes de tan increíble aventura: la mayor hazaña de la historia de la navegación, la primera vuelta al mundo.

Y no es casualidad que también en esta ocasión, como lo fuera desde el mismísimo Cristóbal Colón y a lo largo de toda su historia, Canarias jugase un papel trascendental como cabeza de puente y “lanzadera” hacia América. Puerto de mar y puerta de Continentes, Canarias ha sido encrucijada entre Europa y América, y pretende seguir siéndolo también hacia África. Un punto de encuentro tricontinental capaz de tejer lazos de unidad no sólo históricos y culturales, sino también económicos, comerciales y sociales en un mundo cada vez más globalizado.

Según señala el cronista oficial de la ciudad, Luis Cola, además de aprovisionarse de agua, alimentos y ganado, se sabe que Magallanes completó la tripulación de su armada en Tenerife, hasta un total de 265 miembros.

Coincidiendo con su llegada, se supo también que el rey Carlos I había sido elevado con el título de emperador, lo que lleva a suponer que fuera el propio Magallanes quien trajo la noticia. Como curiosidad, entre los festejos que con este motivo ordenó el Cabildo de la Isla figuran luminarias, te deum, procesiones y músicas, solicitándose al regidor encargado de ello que organizara también un espectáculo de correr toros, acto que pudo ser la primera vez que se celebrara en la isla.

Una aventura apasionante la de este viaje como quizá ningún novelista o guionista de cine podría imaginar al leer algunos retazos de esta historia. Aventura de valentía y sueños, pero también de miserias y traiciones. Descubrimientos, ambiciones, desánimos, fracasos, deserciones… luces y sombras como en la vida misma, pero que a la postre hicieron posible cambiar el curso de la Historia.

Esta misma semana he tenido la oportunidad y el privilegio de participar en el acto de constitución de la Red de Ciudades Magallánicas, celebrado en Sevilla, junto a representantes de otras ciudades, como Lisboa, Oporto, Puerto San Julián, Punta Arena y Ushuaia, a la que pronto se unirán otras como Río de Janeiro o Buenos Aires.

Desde ahí se impulsará la apuesta por convertir a esta Ruta en Patrimonio Inmaterial Cultural de la Humanidad, un instrumento de trabajo para acelerar y promocionar acciones conjuntas e individuales encaminadas al estudio, la difusión y puesta en valor de este espectacular patrimonio inmaterial común de todos los pueblos que lo protagonizaron, y un verdadero tesoro de la humanidad.

Se cumplirá en 2019 el Quinto Centenario de la partida de Magallanes para la primera Circunnavegación a la Tierra, y parece conveniente planificar con tiempo e inteligencia las acciones oportunas para tal celebración. Porque es legítimo, yo diría que imprescindible en los tiempos que corren, saber ver también la vertiente más pragmática de estas conmemoraciones. Un ejemplo claro es la repercusión mundial en cuanto a promoción turística que puede tener en los próximos años para Santa Cruz y para Tenerife. Y si hablamos de puertos y de mares, de viajes y de sueños, también para la consolidación del Puerto de Santa Cruz de Tenerife como uno de los más importantes de Europa en el tráfico de cruceros y como gran Capital del Atlántico en este sentido.

Será sin duda una magnífica ocasión para profundizar en el conocimiento, aprendizaje y respeto por la Historia que nos une, pero también la capacidad de tejer los lazos culturales y comerciales que nos hacen crecer y progresar.

*ALCALDE DE SANTA CRUZ DE TENERIFE